Un hombre "sencillo, leal y auténtico", "pregonero y referente universal" de Castilla y León

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta, ha recordado al escritor vallisoletano Miguel Delibes como un hombre con un amor por su tierra que, al igual que su obra, "sigue muy vivo"

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha recordado al escritor vallisoletano Miguel Delibes --que este sábado habría cumplido cien años-- como un hombre "sencillo, leal y auténtico" y con un amor por su tierra que, al igual que su obra, "sigue muy vivo", así como su vinculación con la región, "que llegó a conocer y querer como nadie y de la que se convirtió en pregonero y referente universal".

 

Así lo ha indicado Fernández Mañueco en un artículo publicado en El Norte de Castilla y recogido por Europa Press, con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Delibes, una efeméride "notable" ante la cual ha recordado que "a los cien años de su nacimiento y tras diez de su muerte, la vida, la obra y el ejemplo de Miguel Delibes siguen muy vivos".

 

Igual que "sigue muy viva su imagen de hombre sencillo, leal y auténtico", una descripción "fielmente reflejada" por Julián Marías cuando, al recibirle en la Real Academia Española, afirmaba con pleno conocimiento que "Delibes siente pasión por la autenticidad de la vida y horror por la convención, la falsedad, la compostura de fuera adentro, la máscara social", ha recordado el presidente autonómico.

 

Asimismo, ha aseverado que sigue también vivo "su amor por la naturaleza como reducto de lo auténtico", una naturaleza "viva y actuando en pleno equilibrio con el hombre". Y, desde tal sentimiento, ha recordado que permanece también su constante denuncia de las agresiones al medio natural y a las tradiciones seculares que amparaba bajo el falso argumento del progreso porque, según advertía el propio Delibes "la máquina ha venido a calentar el estómago del hombre, pero ha enfriado su corazón".

 

"Sigue viva su apasionada defensa de la dignidad humana y su maestría para acercarse a los personajes más humildes con los que cautivaba e interpelaba al lector. A fin de cuentas, estaba convencido de que "crear tipos es deber principal de un novelista" y Delibes tenía bien asumido que no era escritor de ideas sino de personas y de hechos, a través de los cuáles contemplamos lo esencial de cada rasgo que define nuestra naturaleza", ha añadido Fernández Mañueco.

 

Rasgos, todos ellos, que según ha apuntado el presidente autonómico, se pueden distinguir en todos sus personajes: "En el Mochuelo, en el señor Cayo, en Cecilio Rubes, en Azarías, en Cipriano Salcedo Cada uno de ellos expresando una faceta propia del alma humana".

 

Y es que, "Delibes escribió desde la conciencia de que el novelista cumple con su misión alumbrando la parcela del mundo que le había caído en suerte y que a él le habían correspondido las tierras castellanas y leonesas en toda su profundidad", ha incidido.

 

Un arranque local, desde el cual, sin embargo, Mañueco considera que "supo proyectar caracteres, valores y esencias intemporales". Precisamente, porque estaba convencido de que "la universalidad de una obra no tiene nada que ver con el lugar de residencia del autor ni con la ambientación de sus novelas" porque "en un pueblo minúsculo se puede crear una acción y desarrollarla y puede ser una novela universal".

 

Todo ello, ha concluido, hace que Miguel Delibes, a los cien años, se haya convertido en una figura de "dimensión global". Y todo ello hace también que siga siendo una figura "esencial" de Castilla y León y para Castilla y León.

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