Un gol espectacular de chilena de Sali salva al Real Valladolid B en Ferrol

El once del Promesas, en A Malata. R.VALLADOLID

El Promesas igualó un 2-0 con dos tantos de sus centrales -el del ghanés y el de Mario- para afrontar las dos últimas jornadas en puestos de permanencia.

RACING DE FERROL: Mackay, Seoane, Maceira, Nano, Beitia (Abelenda, m. 85), Armental, Abel Suárez, Joselu (Jacobo Trigo, m. 80), Pablo Rey (Aarón Sánchez, m. 49) y Álvaro Rey.

REAL VALLADOLID B: Dennis, Raúl Navarro (Miguel, m. 60), Mario, Salisú, Moi, Miguel Marí, Javi Pérez (Juan Martín, m. 75), Mayoral, Antonio Domínguez, Samanes (Alvarado, m 86) y Becerra.

GOLES: 1-0, m. 14: Joselu; 2-0, m. 39: Pablo Rey; 2-1, m. 76: Mario; 2-2, m. 82: Salisú.

ÁRBITRO: Pardeiro Puente (C.T. Cántabro), auxiliado en las bandas Díaz y Trueba. Amonestó al local Aarón Sánchez y a los visitantes Samanes y Raúl Navarro.

INCIDENCIAS: Trigésimo sexta jornada del grupo I de la Segunda División B. Encuentro disputado en el Estadio de A Malata.

El Real Valladolid B resopló al final del partido en A Malata. Se ponía el tema muy complicado después del 2-0 con el que acabó la primera parte y los jovencísimos jugadores del Promesas apretaron los dientes y se lanzaron a por todas en un estadio de superior categoría. La apuesta, casi un todo o nada, salió bien y el filial fue capaz de restablecer las tablas gracias al acierto goleador de sus dos centrales, Mario y Salisú. El tanto del juvenil merece especial mención por su belleza e importancia. Una chilena altísima que puede valer su peso en oro.

 

El guión del encuentro pareció claro desde el primer momento. Los ferrolanos cedieron la iniciativa del juego y, muy bien ordenados, buscaron robo y contragolpe. La apuesta les salió bien a los jugadores del exblanquivioleta Ricardo López. Primero Joselu y después Pablo Rey colocaron en el marcador un contundente 2-0 con el que se llegó al descanso.

 

En la previa se habló de prueba de madurez para el Promesas. Y vaya si lo fue. La situación estaba como para que temblaran las piernas pero los chavales demostraron mucho sobre el césped de A Malata. Miguel Rivera realizó cambios arriesgados, modificó el dibujo y salió bien.

 

Mario remató de cabeza a las mallas un buen saque de esquina botado por Samanes y dio esperanzas. Después, llegó la chilena de Sali. Un gol espectacular que permite al Promesas depender de sí mismo en su pelea por atar la permanencia y que, por tanto, le mantiene vivo en su deseo de evitar el playout.

 

Por delante, dos nuevas finales. La primera de ellas, el próximo domingo (18:00 horas) en Segovia ante un rival que también se juega la vida. Máxima emoción imposible. También máxima confianza en un equipo que volvió a demostrar que nunca hay que darle por muerto.

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