Un equipo de consultores facilita el reflotamiento de las pequeñas y medianas empresas

Gracias la experiencia con la que cuentan los profesionales han sabido, por medio de su gestión, conducir a las empresas en los momentos más delicados, y tener éxito en la mayoría de los casos.

En los momentos de crisis económica, como sucedió hace un tiempo en España, se crean problemas en muchas empresas que las ponen en riesgo. Para evitar desaparecer, es imprescindible tener a un equipo de consultores, tanto económicos como jurídicos, de modo que podamos reflotar a la empresa de una situación delicada. 

 

Los concursos de acreedores ayudan con el salvataje de las empresas con problemas

 

Estos equipos de expertos, a través del concurso de acreedores, desarrollan metodologías que permiten tener éxito en el reflote de empresas con serias dificultades para continuar operando. Como sucedió a principios de año, donde hubo un repunte en el número de empresas que entraron en concurso en España.

 

Gracias la experiencia con la que cuentan los profesionales han sabido, por medio de su gestión, conducir a las empresas en los momentos más delicados, y tener éxito en la mayoría de los casos.

 

La metodología desarrollada por los equipos de trabajo, que incluyen a economistas, abogados y directivos, permite tener éxito en el salvataje de la pequeña y mediana empresa. El objetivo es el reflotamiento de la empresa, no sólo asesorando, sino trabajando codo con codo o asumiendo el control, mientras dure el proceso concursal, sin importar en qué fase de la crisis se encuentra. Este tipo de metodología desarrollada, permite tener un alto porcentaje de éxito hasta en las situaciones más delicadas.

 

Desarrollo del procedimiento de la ley concursal

 

Muchas veces, aún en la actualidad, una gran cantidad de empresarios desconoce este tipo de procesos concursales, y cuál es su funcionamiento, por lo que no están al tanto sobre cuáles son los riesgos y las obligaciones que esto implica.

 

La ley concursal es un procedimiento previsto para aquellas empresas que se encuentran en incapacidad de cumplir con las obligaciones de pago adquiridas para con sus acreedores, sean empleados, bancos, proveedores, instituciones y demás, en los plazos acordados. Es decir, la empresa no dispone de los fondos para hacer frente a sus obligaciones de pago. 

 

Ante estos casos, se pueden presentar dos tipos de situaciones muy distintas: 

 

  1. Empresa que es viable, pero que se encuentre temporalmente en cesación de pagos por insolvencia temporal

  2. El negocio ya es inviable. 

 

En el primero de los casos, puede que la empresa tenga una inadecuada estructura de la deuda, y no pueda hacer frente a las obligaciones contraídas en el plazo acordado. Para solucionar esta situación, se procede a reestructurar la deuda con bancos, instituciones y proveedores. 

 

En el segundo de los casos, donde el negocio no es viable, la situación es más compleja, pero esto no quiere decir que no se pueda revertir la situación. En este tipo de situaciones, los asesores concursales se encuentran con problemas operativos, estructurales y muchas veces también comerciales, y en casos más extremos, la empresa tiene un patrimonio neto negativo. 

 

Para estos casos, los equipos de expertos en concursos, tendrán un trabajo mucho más extenso, que abarca varias áreas de la empresa, como el ajuste en la plantilla de empleados, una reorganización en la producción, una reestructuración financiera y comercial, entre otras.

 

Tipos de acciones concursales

 

En todos estos casos, las empresas deben ponerse en manos de consultores económicos y jurídicos para gestionar el proceso de reflotamiento de la empresa a través del concurso. Para esto, los administradores deben acudir a la situación concursal voluntaria, ya que provisionalmente la empresa no tiene solvencia económica. 

 

En caso de no hacerlo, en fase de calificación podría determinarse un concurso culpable y que sus administradores deban asumir la responsabilidad con las consecuentes acciones legales y económicas.

 

Existen dos tipos de acciones concursales, el concurso voluntario y el necesario, de acuerdo a quien lo ha pedido en el juzgado. El concurso voluntario, es el mismo deudor quien, por no poder asumir los compromisos adquiridos, inicia el procedimiento judicial. En el caso del concurso necesario, es un acreedor, quien no ha cobrado en el plazo estipulado, quien inicia el proceso. 

 

El administrador concursal, concluido el análisis de la situación de la empresa, emite un informe con la calificación concursal. En este informe dictamina si el administrador ha actuado en forma diligente o si por el contrario, ha actuado en forma dolosa o irresponsable. Este informe determinará la situación de la empresa como fortuita o como culpable.