Un Cuatro Rayas sin lanzadores sucumbe ante un superior balonmano Granollers (22-27)

Pocos recursos ofensivos de los vallisoletanos que salieron sin intensidad. Los catalanes, con mucha más calidad, y mejor organizados defensivamente fueron muy superiores durante todo el encuentro.

El Granollers dominó con solvencia a un Cuatro Rayas que no encontró a ninguno de sus lanzadores, salvo Bozovic, y solamente a ráfagas, lo que dejó a los vallisoletanos con pocos recursos ofensivos, mientras que los catalanes hicieron valer la calidad de sus jugadores, a lo que se añadió una buena defensa.

 

Los vallisoletanos salieron con muy poca intensidad a la pista, sobre todo en el plano defensivo, lo que permitió al Granollers lanzar con comodidad y establecer un primer parcial de 1-4 en los cinco minutos iniciales, que obligaron al técnico local, Nacho González, a solicitar un tempranero tiempo muerto.

 

La arenga no trajo consigo la reacción esperada ya que, si bien se notó cierta mejoría en el plano defensivo, en ataque el Cuatro Rayas se vio bloqueado por la muralla visitante, bien culminada con Shulz, con lo que las diferencias a favor del cuadro catalán siguieron aumentando hasta los cinco goles (5-10).

 

El Granollers, incluso realizando concesiones, ya que cometió numerosos fallos en los lanzamientos, no tuvo problemas para mantenerse por delante en el marcador, aunque la salida de César Pérez en el centro dio a los vallisoletanos más fluidez en el juego ofensivo.

 

Pero, al no encontrar la misma organización en defensa, el Cuatro Rayas no pudo dar un golpe de efecto y tuvo que conformarse con recortar un tanto antes del descanso (8-12).

 

Tras la reanudación, el Granollers salió dispuesto a sentenciar el partido y a dejar zanjado el control del juego, lo que logró a las primeras de cambios, al establecer un parcial de 2-5, que dejaba el electrónico en un 10-17 que Nacho González intentó romper con un nuevo receso.

 

Esta vez sí fue efectivo, y los vallisoletanos aumentaron la intensidad en el juego para sorprender al conjunto catalán, que vio la renta reducida a sólo tres goles (14-17), que Antonio García buscó aumentar con un tiempo muerto, logrando una reacción inmediata de sus pupilos (14-19), que se mantendría hasta el final (22-27).