Un concierto extraordinario

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Cuentan que a Leonard Bernstein (1918-1999) le encantaba que llegara el día 25 de agosto y celebrar su cumpleaños. En la imprescindible biografía que escribió Humphrey Burton recuerda como ese día de 1943 fue nombrado asistente de la Filarmónica de New York. Artur Rodzinski, su director en aquella época dejó escrito lo siguiente, “He revisado en mi cabeza todos los directores que conozco y finalmente pregunté a Dios por quién debía elegir, y Dios dijo: “Elige a Bernstein”. Dos años después, en esa misma fecha fue nombrado director titular de la Sinfónica de New York e iniciar una impresionante carrera como director. En 1955, el día 25 de agosto leyó en la prensa una noticia sobre una reyerta entre pandilleros hispanos y compuso West Side Story. Es lo que tienen los genios.

 

La amistad (este Concierto extraordinario de esta noche está dedicado a Jesús López Cobos, amigo del pianista  Michel Camilo y lo dirige otro amigo, Andrés Salado) es un espejo donde cabe toda la sencillez de la vida y donde se puede encontrar una extrañeza compartida, alimento fundamental del concierto que estamos escuchando ahora mismo.

 

Los portentosos dedos de Michel Camilo y su piano Steinway convierten la Sala Sinfónica Jesús López Cobos en traductores precisos y preciosos de toda la cosmología visual y sonora de su Concierto para piano nº 1. Aquí no valen medias tintas y MC toca el piano de una manera natural, sin darse importancia dejando la huella sonora de las horas de aprendizaje y paciencia que solo poseen los grandes intérpretes. La manera que tiene MC de estar en el mundo es tocando el piano. Su entusiasmo engatusa al público que aplaude con ganas…

 

Y llegó George Gershwin y su Rhapsody in blue y regaló a los oídos del respetable “esa música numerosa como el espacio pero aledaña al día” en expresión de Emily Dickinson. Y el mundo durante unos instantes se hizo más ancho, más rico, más hospitalario.

 

Andrés Salado, el director que dirige esta noche la OSCyL es un ser que vive por y para la música. Tiene la sana costumbre de no dejar nada al azar.  Dicen los músicos que tocar bajo su dirección exige concentración y entrega absoluta. Si sigue así se convertirá en un director a tener muy en cuenta. Le seguimos la pista.  

 

Y llegó la hora de la propina y ahí es donde Michel Camino “nos dio de gozar de lo lindo”. Las notas del piano de MC tenían la capacidad misteriosa y química de llegar al público físicamente, con un perfume que llevaba dentro que perdurara en el recuerdo de todos los afortunados que estuvieron en el concierto para siempre.