Un ballo in maschera

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Me ha gustado mucho ‘Un baile de máscaras’ porque lleva al espectador por una fiesta interior donde hay baile, poesía, musicalidad,  pasión, inquietud, vida, celos… de todo. Esta ópera de Verdi tiene muchas virtudes y todo el elenco, desde el director musical, vestuario, escenografía, iluminación, coreografía, la OSCyL, hasta los actores figurantes brillan por su ambición artística y por su entrega.

 

‘Un ballo in maschera’ trasmite durante las más de tres horas que dura la función verdad sin caer en ningún momento en el aburrimiento. La historia, ¿pero a quién le importa la historia? es la ya sabida. El amor a tres bandas tiene sus peligros y está bien mientras el cornudo no se entere. A partir de ahí… pues baile, lloros, enredo y que alguien tiene que pagar los platos rotos, como siempre.

 

La ópera de Verdi está atravesada por un profundo sentido de lo popular que atiende tanto a saberes, creencias y pasiones como al modo de celebración de la vida (y la muerte) en la vida diaria de la personas. Verdi es capaz de expresarse e formas líricas y dramáticas dentro de la tradición operística que tiene su corazón en la cultura y en sentimiento europeo.

 

La máscara es el yo que adoptamos para relacionarnos con los demás y en este caso convertido en ópera. La voz de Tenor José Bros (Gustavo III) se funde con la música de la OSCyL dirigida por Michelangelo Maza que llega al patio de butaca de manera fluida y con el equilibrio justo. La Soprano María Teresa Leva (Amelia) tiene una innegable expresividad en su voz que le hace creíble y espontánea a partes iguales. Tiene poderío y el público ruge cuando está en escena y la aplaude a rabiar.

 

El Teatro Calderón esta noche está desbordado por el público. Se abre el telón y el escenario es un festín para la vista. Giuseppe Palella ha diseñado un vestuario muy apropiado y bellísimo para cada ocasión y sorprende como los actores y cantantes se mueven por el escenario como si estuvieran el en salón de su casa, con naturalidad que se agradece.

 

‘Un ballo in maschera’ ha resultado ser uno de los mejores espectáculos que ha pasado por el Calderón hasta la fecha por puesta en escena, música, interpretación y texto. Una joya. Horas y horas de ensayo -me consta- han dado sus frutos. Por lo tanto, felicitar a Viteri y a quien corresponda por este éxito tan merecido.