UGT, CCOO y la patronal Avecal alertan sobre el desempleo causado por las gasolineras de autoservicio

El Boletín Oficial de Castilla y León publicó en octubre de 2016 una modificación para prohibir las estaciones de servicio sin personal, en contra de la normativa europea.

UGT, CCOO y Avecal han convocado una rueda de prensa en Valladolid para trasladar y expresar su sorpresa y enfado ante la normativa europea que impone el uso de las gasolineras de autoservicio. Rafael Pizarro, vicepresidente de la Agrupación de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles de Castilla y León (Avecal), señaló que "esta situación supone un gran retroceso para la discapacidad y empleo en la Comunidad".

 

La opción de mantener el personal en estas estaciones se aprobó con el 94% de los votos de los representantes de Castilla y León. Solo Ciudadanos votó en contra en las Cortes de Castilla y León. Además, Pizarro mencionó la existencia de un informe del Gobierno cuyas conclusiones se basaban en la posibilidad de convencer al resto de comunidades autónomas de que las gasolineras deben contar con, al menos, un trabajador presente realizando un estudio empírico de la zona. Dicho informe demostraba los motivos por los que la propuesta salió favorable en primera instancia. Europa dejó un plazo de tiempo para contestar, sin embargo, la Junta de Castilla y León no llegó. Según Pizarro, el argumento de la Junta se basó en que Grecia e Italia habían intentado lo mismo y no tuvieron suerte.

 

La insistencia sobre el peligro que supone esta circunstancia para el empleo fue considerable. “La máxima preocupación es el empleo, ya que esta normativa conlleva que este se destruya allá donde se ubican las principales estaciones”, aseguró José Ignacio Blanca, representante de CCOO. Otro factor importante es el de la seguridad, puesto que el personal cuenta con una formación específica para cumplir unas medidas concretas y, por tanto, la falta de trabajadores podría suponer un gran peligro. “Puede no pasar nada, pero, ¿y el día que pase? ¿qué hacemos?”, declaró Blanca.

 

Pizarro señaló además que, si no hay personal, no se pueden controlar los suministros, pedir hojas de reclamación o realizar inspecciones, acciones que constituyen un derecho del ciudadano. Insistió sobre la peligrosidad de los gases, ya que cualquier tipo de filtración podría suponer una explosión, puesto que se trata de productos inflamables. Por su parte, Montero, secretario del Sector Energético de UGT de Castilla y León, quiso aclarar que no es solo cuestión de las estaciones de servicio, sino del modelo social general, ya que el empleo –afirmó- es fundamental para el Estado de Bienestar y, en concreto, esta situación supone que baje el precio de la gasolina. “Quién va a pagar al Estado de Bienestar?”, manifestó.

 

Sindicatos y patronal dieron mucha importancia también a la situación de los discapacitados y su especial dificultad para acudir a las estaciones desatendidas. “¿Hay que excluir a alguien en función de si es más o menos capaz?”, señaló Montero. El propio Comité Español de Representación de Personas con Discapacidad (CERMI), reclamó a la Comisión Europea la presencia de personal en las gasolineras.

 

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2014 se abrieron 235 gasolineras de autoservicio –chiringuitos, aclaró Pizarro- y se perdieron 600 puestos de trabajo. En 2016, la cifra aumentó a 2.000. En Castilla y León hay aproximadamente 150 instalaciones de este tipo y unas 770 estaciones de servicio. “Un dato muy importante es que el 70% de las estaciones de servicio en Castilla y León –de las que dan dinero de verdad- están en entorno rural”, apuntó el vicepresidente de Avecal.

 

Para finalizar, se pide a la sociedad que no se deje llevar por el abaratamiento de los precios del combustible. “Detrás están las condiciones de los trabajadores”, apuntó Blanca. Montero declaró que “si todos hacemos el esfuerzo de no ir a las estaciones desatendidas, acabarán cerrando porque no les sale rentable”. Insistió en que esto ocurre también en supermercados o centros comerciales y que todos debemos ponernos en la piel de los trabajadores. “No estamos en contra de nada, estamos a favor de se cumplan las normas”, concluyó el secretario de UGT.