Cyl dots mini

Tricicle. Hists

Tricicle usa los gestos para evocar imágenes humorísticas que magnetizan al espectador. Imágenes magnéticas que enganchan al espectador y le permiten pasar un buen rato. ¡Qué rato! En todos esos gestos habitan personajes que transitan por la vida diaria: en la consulta del dentista, en misa, en el autobús, en el Congreso…

El humor de Tricicle es comunitario, sus seguidores inteligentes. Su humor aspira a la universalidad y viaja por todo los lugares del mundo. Es un humor que llega directamente al estómago. Después de una hora y cincuenta minutos se necesita descansar porque la “paliza” ha sido considerable. El espectador de la butaca de al lado se quejaba amargamente de su compañero porque decía que iba a ir a casa lleno de cardenales. La risa se traducía en un golpe seco a su espalda seguido del correspondiente codazo, ya me entienden.

 

El humor que practica Tricicle es global, cosmopolita y diverso, huye de toda identidad. Son conscientes Grácia, Mir y Sans que el ciudadano moderno posee múltiples identidades. En su espectáculo mezclan el humor español con el humor catalán y asumen la risa como proyecto europeo de igualdad de derechos y obligaciones.

 

Su humor es significado sin palabras del bueno. Un humor físico que permite al espectador realizar un viaje mental exprés. Un humor que llega a las tripas, a los tendones, a las articulaciones y ayuda –curiosamente- a salir de sí mismo al espectador y le permite dotar de sentido todos los gestos y poner una sonrisa socarrona en los labios.

 

Y tienen una cosa muy buena: empatía. Empatía entre ellos y empatía con el público. La empatía, esa conexión con el ser humano tan importante en un artista, casi más importante que el talento, si me apuran, que permite a Tricicle pasearse por los teatros de la geografía nacional cosechando aplausos a manos llenas.

 

Para Tricicle el cuerpo humano es una fuente de inspiración infinita. Durante su espectáculo lo estás viendo todo el rato. Cuando le pregunté a Carles Sans cuál era el secreto para seguir en la brecha, me dijo: Amamos este oficio. El escenario nos encanta. Es nuestra casa. Los guiones les escribimos juntos y luego cada uno en su casa les corrige, les cambia y después les volvemos a reescribir. Aunque muchas veces nos entendemos con la mirada. Tenemos una relación yo diría que empática.

 

Valladolid. Teatro Calderón. Tricicle. Hists. Domingo 16 de septiembre.

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