Tribuna adelantó en 2013 de que el violador fijó su residencia oficial en el Camino de la Esperanza
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Tribuna adelantó en 2013 de que el violador fijó su residencia oficial en el Camino de la Esperanza

Tribuna de Valladolid adelantó el 17 de noviembre de 1013 que Pedro Luis Gallego, el Violador del Ascensor y el asesino de las jóvenes Leticia Lebrato y Marta Obregón, había fijado su vivienda oficial en el Camino de la Esperanza de Valladolid, a su salida de prisión en noviembre de 2013.

 

Entonces, este periódico informaba que como ciudadano libre podría moverse libremente y sin restricciones; aunque a su salida de la prisión tuvo que establecer ante las autoridades penitenciarias y las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado una vivienda habitual, que como adelanta este periódico es en el Camino de la Esperanza, muy cerca del antiguo matadero, en el paseo de Zorrilla.

 

Muchos rumores corrieron sobre su paradero. Informaciones confusas sobre su domicilio en el barrio de las Delicias y en otras zonas de la ciudad. Sin embargo, Tribuna pudo comprobar de fuentes oficiales que Gallego comunicó su domicilio oficial, situado en el Camino de la Esperanza, en pleno barrio de La Farola y paralelo al Paseo de Zorrilla. Este periódico también ha tenido acceso al número del portal.

 

El asesino de Leticia Lebrato, de 17 años, y de Marta Obregón, de 19; cumplía 273 años de condena en Alcalá-Meco. La derogación de la Doctrina Parot por el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo ha permitido que el violador haya salido a la calle este jueves, tras cumplir 17 años en prisión. En diciembre del 2008, su abogado ya había pedido su puesta en libertad, ya que el condenado había acumulado beneficios penitenciarios y reducido su condena.

 

Fue entonces, cuando la audiencia provincial de Burgos, amparándose en la Doctrina Parot alargaba su encarcelamiento hasta 2022, un hecho que no ha podido producirse. Tras su puesta en libertad, tribunavalladolid.com ha podido conocer que ha pasado su primera noche en el domicilio de unos familiares en el vallisoletano barrio Girón, aunque otras fuentes lo situaban en Madrid en casa de la que fue su pareja, con la que aún podría mantener una relación sentimental.

 

Parapetado tras una gorra, gafas de sol y una braga polar de cuello, salió de la cárcel ante la expectación mediática. Nadie esperaba al preso, ya en libertad, a las puertas de la prisión. Lo cierto es que el riesgo, como explican ahora algunos colectivos, es máximo y se teme su reincidencia.

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