Tres años y medio de cárcel a una hostelera de Valladolid por estafar 44.000 euros con las tarjetas bancarias de sus clientes

La Audiencia de Valladolid ha impuesto una condena de tres años y medio de prisión a la que fuera titular del bar 'L.Ll', M.A.R.P, por un delito continuado de estafa agravada cometida a lo largo de 2015, cuando, con la colaboración de otras cuatro personas, se hizo con los datos de las tarjetas bancarias de distintos clientes que luego utilizó en beneficio propio para realizar cientos de compras y otras operaciones por las que logró un botín superior a los 44.000 euros.

 

La sentencia condenatoria recaída en la hostelera como autora, la única de los cinco que mantuvo su inocencia y se negó a pactar una reducción de pena con las acusaciones, incluye el pago de una multa de 1.620 euros y, en concepto de responsabilidad civil, el desembolso de indemnizaciones por importe global de 44.126 euros en favor de BBVA, que figura en el proceso como acusación particular, pues los clientes perjudicados ya fueron resarcidos por dicha entidad y otras como VISA o Carrefour Finance, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

El resto de los cuatro acusados, el camarero del citado bar, sito en el Paseo de Farnesio, J.G.G; I.C.G, J.L.M.G. y E.S.G, que sí se declararon culpables, han sido condenados, en el primer caso como coautor del citado delito, a dos años y un día de cárcel y multa de 540 euros, y los tres restantes, en calidad de cómplices, a un año de privación de libertad y multas de 360 euros.

 

Del capítulo de responsabilidad civil, J.G.G. responderá de forma directa y solidaria con la titular del bar, mientas que los otros tres restantes han sido declarados responsables civiles subsidiarios.

 

La detención de los condenados se remonta a 17 de noviembre de 2015, a raíz de la investigación efectuada por el Grupo de Delincuencia Económica y el Grupo de Investigación Tecnológica de la Brigada Provincial de Policía Judicial, cuando una de las víctimas denunció a finales de de julio de ese año que le habían hecho pagos con su tarjeta de crédito. Posteriormente, más personas denunciaron hechos similares.

 

La líder, M.A.R.P, a la que la policía atribuye un papel esencial de ideóloga y organizadora en cierto modo de cómo y cuándo se llevan a cabo las defraudaciones, regentaba un bar en el Paseo Farnesio, el cual era el principal lugar para obtener la numeración de las tarjetas. Así, cuando algún cliente realizaba un pago con dichas tarjetas, otro de los miembros del grupo le entretenía para que ésta copiara la numeración.

 

Otra de las acusadas, que trabajaba como limpiadora en una sucursal bancaria de Ibercaja en la carretera de Rueda, aprovechó esta circunstancia para hacerse con dos tarjetas más con sus números pin, que posteriormente activaron.

 

COMPRAS ON-LINE Y EXTRACCIONES

 

Una vez que tenían en su poder las tarjetas o la numeración de las mismas, los acusados creaban diversos perfiles en las páginas web de diversos establecimientos comerciales, para posteriormente realizar compras on-line en los mismos.

 

También realizaron con las tarjetas físicas numerosas extracciones en cajeros, transferencias bancarias a cuentas propias y compras en diferentes establecimientos de la ciudad, desde recargas telefónicas y adquisición de electrodomésticos, comida, bebidas en supermercados, material tecnológico, tabaco y ropa hasta el pago de facturas de gas y la solicitud de préstamos bancarios.

 

En el curso de las pesquisas los agentes realizaron un registro domiciliario, con la correspondiente autorización judicial, en casa de la hostelera, donde se incautaron de 25.000 euros en billetes, varias tarjetas SIM, multitud de cajetillas de tabaco y notificaciones bancarias de varios vecinos de la condenada.

 

Aunque la acusación particular, ejercida por el BBVA, imputaba también a los acusados un delito de pertenencia a grupo criminal, la Audiencia de Valladolid ha absuelto a los cinco tras no considerar probada la comisión del mismo.

 

"Lo que se ha probado aquí, y en ello incide el atestado elaborado por los policías del Grupo de Delitos Monetarios, es que, M.A.R.P, tenía control y dominio sobre la actuación delictiva y, en cierto modo, utilizaba al resto de los acusados para no figurar ella en primer plano, para efectuar las compras, recoger los pedidos, distraer a los clientes mientras ella sustraía las tarjetas o los datos e incluso para sustraer las tarjetas. Pero no de un modo piramidal como organización estable dedicada indefinidamente a la comisión de delitos, con un reparto rígido de funciones", apunta el fallo de la Sección Cuarta de lo Penal.

 

Y es que el tribunal sentenciador entiende que la colaboración de los otros acusados fue "puntual, pues ella los utilizaba para buscar su impunidad, pero no puede darse por acreditado que estemos ante un grupo criminal organizado".