Tras la huella de Miguel Delibes y la "apetecible" restauración del cuadro 'Mujer de rojo'
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Tras la huella de Miguel Delibes y la "apetecible" restauración del cuadro 'Mujer de rojo'

Restos de Coca-cola y café, roces de la silla del escritor o daños del sistema de calefacción son algunos de los desperfectos reparados.

Escritorio de Miguel Delibes en su casa de la calle Dos de Mayo, en Valladolid. Tras la silla, el cuadro 'Mujer de rojo', de Eduardo García Benito, que Delibes solía rozar con el respaldo cuando se echaba hacia atrás, meses antes de su restauración.

Fue en esa etapa cuando le pintó el famoso retrato con el vestido rojo, un collar de perlas de dos vueltas y guantes hasta el codo", así se refiere Miguel Delibes en 'Señora de rojo sobre fondo gris' (1991) al retrato que hizo Eduardo García Benito de Ángeles de Castro, esposa del escritor vallisoletano. Un rojo y un gris que lucen hoy más vivaces tras la restauración del cuadro a cargo de Cristina y María Francisca Luca de Tena.

 

Gotas de Coca-cola, café o marcas de la silla de Delibes, cuyo respaldo rozaba la pintura cuando se echaba hacia atrás, son algunas de las cicatrices que había dejado el paso del tiempo sobre el cuadro, testigo privilegiado de las letras del autor desde la pared que se alza tras el escritorio de su casa en la calle Dos de Mayo de la capital vallisoletana.

 

Desde allí partió 'Mujer de rojo' (1962-1966) el pasado febrero de 2020 para recalar en el taller en el que trabajan las hermanas Luca de Tena en Madrid, donde se sometió a un proceso de restauración que duraría un mes y que culminó justo un día antes de que se declarase el estado de alarma -el 14 de marzo de 2020- debido a la pandemia de COVID-19.

 

Durante ese tiempo, cuatro manos expertas acicalaron la obra de García Benito, que tras su restauración cumplió cuarentena en una caja antes su puesta de largo en la muestra que la Biblioteca Nacional dedicó a Miguel Delibes y que ahora se encuentra en la Sala de Exposiciones de La Pasión en Valladolid.

 

"Mi hermana y yo solemos trabajar de forma individual pero, en esta ocasión, al tratarse de un cuadro tan especial, decidimos hacerlo juntas, porque así la responsabilidad era compartida", señala Cristina Luca de Tena en una entrevista concedida a Europa Press.

 

Al tratarse, además, de un cuadro "tan cercano" a una familia "tan querida" -pues la propuesta les llegó a través de su cuñada Camino Delibes, una de las hijas del escritor- experimentaron sentimientos encontrados: "Por un lado, era una restauración emocionalmente apetecible y nos hacía mucha ilusión y por otro, también infundía respeto, pero accedimos enseguida y lo hicimos encantadas".

 

 

El cuadro, explica Cristina Luca de Tena, se encontraba en "muy buen estado" por lo que la restauración no presentaba grandes complicaciones: "Solamente tenía algunos desperfectos y una capa de suciedad superficial debido al sistema de calefacción".

 

"Además, intervenir en una pieza cuya historia conoces facilita el trabajo", ha admitido la restauradora, que también señala que las peores roturas se encontraban en el perímetro del cuadro, "porque se había unido al marco con unos clavos enormes".

 

También había gotas de café o Coca-Cola que, según han reconocido sus propios hijos, Delibes tomaba sin parar. "Normalmente una no sabe esas cosas a la hora de restaurar porque no te lo cuentan, pero son marcas de una vida y, al final, queda una historieta muy graciosa", apunta, sobre la huella que el escritor dejó en el cuadro.

 

Otra de las anécdotas que ha quedado grabada en su memoria fue el día en que los hermanos Delibes acudieron a la exposición de la Biblioteca Nacional y bromearon con que el cuadro había encogido: "Les parecía pequeñísimo en un espacio tan grande porque nunca lo habían visto fuera de su casa", comenta Cristina Luca de Tena.

 

El retrato, a cargo del pintor Eduardo García Benito, luce, según apunta la restauradora, un "colorido maravilloso" con protagonismo de un rojo que "llama mucho la atención". Y es que, según las observaciones del informe técnico, remitido a Europa Press por la familia Delibes, "en la restauración, la obra ha ganado en profundidad, realzándose el plano del fondo y la figura" y "los colores han ganado en luminosidad, dando fruto a unos tonos muy elegantes y ricos".Una 'Mujer de rojo' convertida en todo un icono, no solo por aparecer en la portada de 'Señora de rojo sobre fondo gris', sino también por el peso de la figura marital y materna de Ángeles de Castro, como queda patente en la prosa de Delibes: "Entonces sí, entonces sentí celos del cuadro, de no haberlo sabido pintar yo, de que fuese otro quien la hubiese captado en todo su esplendor".