Trabajadora, mujer y madre: la experiencia de María Eugenia García al frente de Aguas de Valladolid

A.MINGUEZA

La Directora de Comunicación hace hincapié en la educación desde la base para conseguir una sociedad igualitaria y pide a la Administración que reconozca a las empresas que hacen lo posible por reducir la brecha de género.

Ser mujer y avanzar hacia puestos de responsabilidad es, en la España del siglo XXI, aún una hazaña. Para reivindicar el Día de la Mujer, este 8 de marzo, María Eugenia García Rincón comparte su experiencia personal en el camino hacia ocupar uno de esos cargos que, por el llamado techo de cristal, parecen vetados para mujeres. Con ella reflexionamos sobre educar en igualdad, la brecha salarial, y los hándicaps que arrastran las mujeres cuando se quieren abrir paso en el mercado laboral.

 

T: ¿Qué dificultades se encuentra una mujer durante su trayectoria profesional por el mero hecho de su género? ¿Cuál ha sido su experiencia personal? 

 

MªE: La dificultad mayor es la de conciliar. La mujer trabajadora tiene la cabeza en su trabajo, pero también en casa, en las responsabilidades de los hijos, en si tienen que hacer deberes o no. Y creo que esto al hombre le falta. Por ello es importante la flexibilidad en el horario, que se tenga facilidad para conciliar vida laboral y familiar.

 

T: ¿Cómo trabaja Aguas de Valladolid para asegurar la igualdad y asegurar que no haya brecha salarial?

 

MªE: Creo que en mi empresa las mujeres están igual de bien consideradas que los hombres. Creo que es importante que la Administración Pública esté vigilando aspectos como la brecha salarial, o el acceso de las mujeres a puestos directivos, y que se sepa reconocer a las empresas que hagan las cosas bien. Es importante que a esas empresas se las reconozca su labor igualitaria, a través de certificaciones por ejemplo, y se difunda a la sociedad. Este también es un buen día no solo para destacar a la mujer trabajadora, sino también al hombre que reconoce y valora la labor de la mujer.

 

T: ¿Cómo se puede educar en el feminismo desde la infancia?

 

MªE: Esa es la clave, educar desde la base a niños y niñas por igual, haciendo ver que las tareas son de todos, y que todos podemos hacer cualquier trabajo. Hay que desterrar la idea de que hay trabajos vetados a las mujeres. Es más, creo que es cierto que las mujeres tenemos capacidad multitarea, mucha capacidad de trabajo, y que aportamos otra visión más atenta, de saber escuchar.

 

T: ¿Qué mensaje hay que enviar a los hombres?

 

MªE: Falta otra generación para que los hombres piensen también en las labores de la familia, a la gente joven cada vez más se la ve que está pendiente de ello. Hay que trabajar mucho la cultural de nuestra sociedad porque es algo que se lleva en el ADN y que cuesta cambiar. Yo digo a los hombres que miren objetivamente a las mujeres que tienen en su plantilla. Y que no vean solo a una persona que se puede quedar embaraza y pedir una baja, sino que vean todo lo que aporta a la empresa. Y que lo vea la Administración para que a ningún empresario le suponga temor contratar a una mujer que puede ser madre. También los empresarios tienen que darse cuenta que emplear a mujeres va a ir en beneficio de la empresa, y que se debe contratar a los más válidos sin importar si su género. 

Y a las mujeres, que soltemos lastre.