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Tordesillas es el origen de los primitivos toros de Garcigrande: Ganadería de Germán Pimentel

Los Toros de Garcigrande, son nietos políticos de aquellos toros de Germán Pimentel Gamazo que pacieron en Tordesillas y rumiaron entre encinas y pinos a la orilla del Duero

¡Qué curiosidades tiene la vida, sobre todo la de los toros!. Y esta que hoy contamos tiene como base a una de las ganaderías punteras de la actualidad, querida por los toreros, apreciada por los espectadores y de un resultado más que seguro en el desarrollo del triunfo en una plaza!, la ganadería de GARCIGRANDE.

 

Durante estos días extraños de verano y otoño por aquello del virus y los contagios, la normalidad quiere volver a su curso y para ello nada mejor que hacerlo en el campo, investigando, buscando y encontrando un vestigio de lo que aún queda en pie.

 

Y este encuentro ha sido, al fin, conseguido gracias al tesón  y sobre todo a la amabilidad del propietario actual de la Finca El Monte y La Peña, sitio emblemático de Tordesillas donde pacieron los toros y rumiaron estrellas de su antigua ganadería brava, la magnífica ganadería de Pedro Gómez de Rozas Reinero y su hermanastro Tertulino Fernández Reinero y, por supuesto de Germán Pimentel, el último reducto que aquí conservó la bravura de un toro de lidia, cuya historia se cierra actualmente en el libro de Domingo Hernández 'Garcigrande' en tierras salmantinas de Alaraz.

 

Todo en la actualidad está arruinado, sin uso ni utilidad, pero manteniendo el vestigio de aquellos lugares en donde los toros eran dueños y señores de la grandeza campera de un sitio hermoso,acogedor, ensoñador, singular y bello como el resquicio que produjo en nuestro corazón pisar y respirar el aire, el silencio y la hermosura de un lugar como este de San Martín del Monte y La Peña una mañana de este tórrido verano.

 

El camino serpenteante y a la sombra de encinas añosas nos acerca a la puerta de entrada donde los muros de piedra todavía conservan el hierro de los portones, y una base de piedra sostuvo uno de sus pies derechos, al lado del brocal del pozo de agua, mientras Daniel Barca Martín me explica con afecto, singularidad y decisión toda la transformación de la finca que él adquirió en los años 90, así como los proyectos de protección, mejora y explotación racional de la misma. Y desde un cerrillo ondulante y elevado del terreno, junto a los restos de un viejo palomar derruido, contemplamos la plaza de tientas, aquella plaza en donde se probó la bravura de los toros sementales de Tordesillas. Un semicírculo trazado y cubierto de hierbajos no impide la reconstrucción visual del lugar y  uno se imagina a los toreros de época que iban por allí a tentar las reses de esta ganadería que vendió y ultimó Germán Pimentel.

 

Las corraletas, la puerta del embarcadero, las dependencias y casas de mayoral y vaqueros, así como del ganadero, el silo del grano, la cuadra de caballos con el enchinarrado original… aún tienen en su decrepitud y estado el aliento humano para mantenerlo en pie y conservarlo con el proyectado anti ignífugo que mantiene unos años más el lugar que fue un ejemplo en la España ganadera de entonces.

 

Esta finca en la historia perteneció a Eduardo y Alejandro Fernández Araoz, gobernador que fue del Banco de España, y su esposa Carmen Marañón Moya. De ahí que el eminente doctor Gregorio Marañón fuera uno de los asiduos a pasar el verano en dicho lugar y donde a buen seguro se inspiraría para escribir alguno de sus magníficos libros de ensayos e historia.

 

Pero sigamos con el relato de este enclave ganadero hoy muerto para la causa, pero con la esperanza de un propietario para dotarlo de sentido, protegerlo, fomentarlo, cuidarlo y hacerlo producir pues ese es el sentido del hombre sobre la tierra: Crecer y multiplicar, superar lo recibido y aumentar el caudal de los denarios que el destino de la vida entrega a cada uno, para que los sucesores sigan y rieguen la raíz de su propia familia.

 

Las vigas de madera que todavía sujetan las techumbres marcan a quien mira una época de ayer cuando los hombres agrícultores y ganaderos amaban la tierra y los animales por encima de todo.

 

Y aunque en este caso, tras la renovación del firme de la carretera comarcal que taja la finca en dos partes, y el sesudo ingeniero haya cortado el paso con un quitamiedos metálico que impide totalmente llevar de un cuartel a otro las vacas, por donde atravesaban por su acceso natural de paso en el tiempo, impide el tránsito. Es posible que creyendo que hoy es ganado de carne el que pasta actualmente, el técnico táctico de la carretera desde su cómodo despacho haya pensado y cercenado este enclave natural de acceso del ganado de un cuartel a otro de la finca, sin darlo mayor importancia. Poco previsor este responsable que debería subsanar el tremendo error, pues no sabemos con el tiempo en qué quedarán las cosas.

 

Las fotografías de Fermín Rodríguez lo son de la mañana en la que accedimos el enclave ganadero del origen primitivo de los toros actuales de Garcigrande que, como dejó escrito el poeta Jorge Manrique: «No se engañe nadie, no/ pensando que ha de durar lo que espera/más que duró lo que vio/ porque todo ha de pasar/ por tal manera».

 

Hace algún tiempo anduve buscando los datos de una vieja ganadería de toros bravos que pastaba en Tordesillas y que se hallaba incluida en la relación nominal que recogía la entonces incipiente, y sin estar aún fundada, unión de ganaderos de toros de lidia. La agenda de Arturo de Broto, un recopilador de aquellos hierros que los dibujó y los publicó por los años de 1940 en el almanaque Ceres. Ese viejo librito que editaba la revista Ceres en Valladolid con incalculables aportaciones curiosas, profesionales, amenas y entretenidas muchas, didácticas y provechosas todas, cayó en mis manos hace algún tiempo. En un par de sus páginas se reproducían los ciento seis hierros de las ganaderías bravas existentes en España con sus dibujos, nombres y propietarios.

 

Entre ellas aparece una, la de Tertulino Fernández Reinero, el ganadero abogado de Tordesillas, hermanastro a su vez del auténtico creador de la ganadería tordesillana, Pedro Gómez de Rozas. Gran parte de aquellas reses fueron a dar por compra de las misma al rodense y familiares en Rueda y Rodilana, Germán Pimentel Gamazo. 

 

Tras mirar y remirar algunas cuestiones, he llegado a la conclusión que los toros de GARCIGRANDE, propiedad de Domingo Hernández y Concha Escolar, su esposa, a la que tanto le gustan los pastelillos de Rioseco, son herederos de los toros de TORDESILLAS, aquella ganadería ya desaparecida que pastó en el Monte y la Peña, el viejo pago de San Martín en nuestra Villa y que estuvo en manos de Germán Pimentel Gamazo hasta los años de 1950 en que vendió en partes la misma. Y eran Coquillas de Villagodio las reses originales: Una de las partes se fue a Agustínez y otra a Germán Pimentel. La parte de Germán cuando se vende lo hace a su vez en dos partes, una para los Hermanos Blanco Coriso que lidian con el nombre de Maribáñez y de aquí pasaron a Domingo Hernández en 1980 y la otra mitad se vendió a Ramón Fernández Zúmel y éste a César Moreno, de Navarra, que la anuncia como Miranda y Moreno, en la actualidad es de Ángel Moreno Pérez-Tabernero, que ya ha mezclado con sementales de Salvador Domecq, las Ramblas y El Torero.

 

Vistos los antecedentes, vamos a la conclusión. Aunque ya no quede apenas nada del vestigio del ganado bravo de Tordesillas, siempre podremos decir que GARCIGRANDE es la ganadería actual heredera de aquellos toros y vacada que desaparecieron de Tordesillas allá por los años 50.
Así se lo pregunté en una ocasión al mismo ganadero Domingo Hernández quien me contestó que de aquella sangre de Villagodio y Coquilla sus toros no llevan ya nada, como consecuencia de los nuevos cruces genéticos con reses de otro tipo de sangre brava.

 

 

Toros de Garcigrande, son nietos políticos de aquellos toros de Germán Pimentel Gamazo que pacieron en Tordesillas y rumiaron entre encinas y pinos a la orilla del Duero, allá en La Peña y San Martín del Monte, donde aún queda el vestigio recordatorio de su plaza de tientas, comida ya por la destrucción, la humedad y los hierbajos. Para que luego digan que Tordesillas no pitó en la Tauromaquia española. Bastante más que ahora mismo, sin duda alguna.

 

 

 

Comentarios

Luis 17/11/2020 20:42 #2
Miranda y Moreno, qué gran tarde recordamos de Santander con bravura de un toro al que Ponce le desorejó
JUanjo 05/11/2020 10:06 #1
Qué curiosidad para los taurinos!

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