Tono menor

Palabras contra el olvido 172.

De Guillermo Delgado -Productor ejecutivo del cortometraje que da título a  este artículo- puedo decir como Montaigne, “nos buscábamos antes de habernos visto”. Su cortometraje y también el de su equipo,  con Iván Sáinz-Pardo a la cabeza, faltaría más, cumple a la perfección esa ley no escrita que afirma que el cine es una expresión que sale del alma, pero en el caso de GD se podría añadir sin miedo a equivocarse que también es una manifestación física.

 

Y Miguel Rellán. Como bien decía Cukor, nada de actuar, tienes que ser el personaje en vez de interpretarlo. Eso MR lo entendió hace tiempo con ese encanto de encontrarse un actor cuando realiza las cosas con honradez, pulcritud y talento.  

 

Lo que interesa de Tono menor son los momentos en que la vida se rebela y que son a la vez comunes y únicos. “Hijo, ven enseguida, porque aquí hay un hombre que lleva diciendo madre toda la tarde y no le conozco; corre”. Porque a GD siempre le han interesado las cosas  que hacen que la vida valga la pena. Y el cine. Tal vez cuando las certezas se difuminan, la duda empuja a buscar la verdad que puede encontrarse en la historia que lleva años rondándote la cabeza. Espinas.

 

Tono menor habla de la vida y de asuntos que transforman a personas corrientes que mientras preparan  un pescado y se toman un vino escuchando un fado hacen frente a la muerte, a la soledad, a la locura desde el coraje y la esperanza del empeño individual. Tono menor, personajes que hablan a hombres y mujeres que respiran juntos en la oscuridad del salón, en la oscuridad de la sala de cine.

 

Este cortometraje tiene la cualidad de unir, iluminar, emocionar y salvar al que lo ve. Porque los cortometrajes, como el colesterol, los hay buenos y malos. Este es bueno porque cuenta sentimientos. Es como un puñetazo en la mandíbula porque traduce lo que siente el director, el productor y los personajes. Y aquí hay muchas emociones.

 

Y luego está la música. Esta música pone en alerta los sentimientos hasta el punto que cuando la vas escuchando cambia la percepción del tiempo y el espacio. Cine y música introduce en el espectador una emoción sostenida difícil de olvidar.

 

Tono menor obliga a regresar a  la casa materna, abrir el frigorífico, coger una cerveza fría y remar entre los recuerdos mientras tu padre se come dos filetes de pollo y  se bebe un  clarete de Cigales. ¿Quién no se ha sentido implicado en la soledad y la perdida  compartida de Miguel Rellán?