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Toma la Palabra incluye en su programa la regulación de los pisos turísticos en Valladolid

Las cifras "son todavía contenidas", con una estimación por parte de la Asociación de Hoteles de 200 pisos y 500 camas en el mercado, con aproximadamente 70.000 pernoctaciones al año.

La candidatura de Valladolid Toma la Palabra (VTLP) propone regular el uso turístico de las viviendas para "evitar el deterioro de la convivencia en los inmuebles de vecinos y el aumento del precio de los alquileres".

 

Según ha informado a través de un comunicado remitido a Europa Press, en el programa electoral se adquiere el compromiso de disponer de medidas de carácter normativo similares como las adoptadas en otras ciudades.

 

Así, recuerda que en Barcelona, Madrid, Valencia o Palma se están regulando "de forma específica" este tipo de nuevas ocupaciones de las viviendas, si bien en Valladolid las cifras "son todavía contenidas", con una estimación por parte de la Asociación de Hoteles de 200 pisos y 500 camas en el mercado, con aproximadamente 70.000 pernoctaciones al año, aunque "van en aumento".

 

Como explica VTLP, la regulación actual se contiene en un decreto de la Junta de Castilla y León, Administración que tiene las competencias sobre turismo, mientras al Ayuntamiento sólo se le pide constancia de que la vivienda que se solicita cuente con licencia de primera ocupación, o cédula de habitabilidad, o si se pretendiese cambiar el uso de oficina a vivienda, que se tramite una DROU (declaración responsable) en tal sentido.

 

En el programa electoral de Valladolid Toma La Palabra se adquiere el compromiso de hacer frente al incremento de este tipo de viviendas de uso turístico, disponiendo medidas de carácter normativo similares a las que se han adoptado en otras ciudades, como definición de usos en el planeamiento, definición de zonas saturadas, exigencias de acceso diferenciado, inspección sistemática de redes y espacios ofertados o limitación de esta actividad según la tipología.

 

Se trata de tener en cuenta los posibles conflictos en la convivencia que este uso puede generar, así como, el impacto en el precio de los alquileres.