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El atentado provocado en Barcelona por parte del Estado Islámico ha dado lugar a la muerte de personas inocentes que, su único pecado, ha sido caminar por La Rambla de Barcelona un 17 de agosto. Las desgracias sacan a la luz la solidaridad. Algunas veces inimagible. Bancos de sangre colapsados de donantes. Hoteles que acogen a todo aquel que lo necesite. Taxistas y conductores de Cabify unidos para desplazar a los desubicados de forma gratuita. Médicos y celadores que vuelven a su jornada de trabajo a pesar de estar en vacaciones. Y numerosas personas ofreciendo alojamiento en sus casas.

 

Miguel García Casado, un vallisoletano que trabaja en Barcelona, ofrecía su ayuda a través de Twitter. Rápidamente contactó con él una familia francesa que buscaba refugio para unos amigos.

 

<blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><p lang="fr" dir="ltr">Oú etes vous? Oui, follow me et je te donnerai les details.</p>&mdash; Miguel García Casado (@mixelo509) <a href="https://twitter.com/mixelo509/status/898265053203357696">17 de agosto de 2017</a></blockquote>
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