Territorio Lugansky

Cuando Nicolai Lugansky se sienta frente al Steinway&Sons su mente imagina que ocurrirá si toca una u otra tecla. En base a esa simulación, siempre toca la tecla correcta. Esa recreación de la próxima nota demuestra el poder mental que tiene el pianista a la hora de tomar decisiones. Es la manera en que el cerebro puede prever pensamientos imprevistos.

FICHA TECNICA. Valladolid. Centro Cultural Miguel Delibes .CCMD. Sala Sinfónica. 7 Abono de temporada. Orquesta Sinfónica de Castilla y León. OSCyL. Director: Andrew Gourlay. Piano: Nikolay Lugansky. Programa: Serguéi Rajmaninov. Sinfonía nº 3 y Concierto para piano nº3.

 

Nada más ocupar sus puestos los instrumentistas, uno se da cuenta de las caras nuevas que hoy forman parte de la orquesta. Se oye al abonado del al lado… pues no está este, o este otro, falta la flauta solista, hoy no está Asensi; el que nunca falla es Sebastián Gimeno, hoy tenemos concertino nuevo, etcétera. Esta es una orquesta flexible, con capacidad para cambiar de componentes y eso es siempre una virtud, no un defecto.

 

El concierto está a punto de comenzar. Que la gripe ha hecho estragos en Valladolid es evidente y que la tos se ha instalado en algunos abonados hasta que llegue el calor, también. Después del descanso llegó Nikolay Lugansky y dio con la dosis exacta de medicina para paliar la dichosa tos. La medicina tiene por nombre Rajmaninov (cada nota del compositor contiene Ibuprofeno, aspartamo, Sacarosa, Hidrogennocabonato de sodio y otros excipientes. Para mayor información consulte el Programa de mano) un compositor clásico porque a lo largo del tiempo, a lo largo del concierto responde a las preguntas de los oyentes.

 

El Concierto para piano nº 3 se escucha con el placer de aprender y sirve para entender la vida. Nicolai Lugansky, con esa pinta que tiene de no haber roto un plato y de aprobar todas las asignaturas en junio con muy buena nota nos ofreció un concierto incomparable y pudimos comprobar sus dones pianísticos ilimitados ya que tiene una confianza ciega en sus manos (esas manos de pívot de la NBA) capaces de dictar nota a nota el concierto de Rajmaninov. Lugansky hizo buenos los versos de Walt Withman “Todo cuanto es mío también es tuyo/porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca”. Toca el piano para cantarse a sí mismo y celebrarse en el otro.

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