Terciado, más cerca de la cárcel por "corrupción empresarial"

El fiscal del caso Cepyme mantiene su petición de cuatro años de cárcel y describe los hechos como u caso de "corrupción empresarial de unos señores que quieren lucrarse".

El expresidente de Cecale y Cepyme, Jesús Terciado, empezó la semana sentado en el banquillo por llevarse 1,2 millones de euros de la patronal de las pequeñas y medianas empresas y la termina un poco más cerca de la cárcel. Al menos, así sería si dependiera del fiscal, que mantiene la petición de cuatro años de prisión para el antiguo mandatario empresarial por un caso de "corrupción empresarial" en el que Terciado, su cúpula y su antecesor se las ingeniaron durante años para cargar a las cuentas de la patronal sueldos y gastos irregulares.

 

Tras las declaraciones que se han producido desde el día 12 de junio, el juicio ha quedado visto para sentencia. La defensa de los acusados, Terciado, su antecesor en el cargo Jesús Bárcenas y sus exsecretarios generales, necesarios para llevar a cabo las actividades presuntamente irregulares, solicita que se les exonere porque defienden que informaron de los sueldos y dietas que se pusieron. El propio Terciado ha explicado esta semana que facturaba 12.500 euros al mes que cobraba como sueldo en este organización a través de sus empresas porque "es lo habitual", algo que, según ha explicado, era conocido y autorizado por los órganos colegiados de dicha organización.

 

En realidad, Terciado cobró este sueldo de manera irregular, igual que haría su antecesor. El cargo de presidente de Cepyme era honorario y no tenía sueldo, pero Terciado facturó a través de dos sociedades controladas por él mismo importantes cantidades de manera irregular en concepto de sueldo, aunque no estaba autorizado. De igual forma, su antecesor Bárcenas ha reconocido que cargaba a Cepyme el coste de un coche de representación con chófer, servicio que se contrató en su propia empresa dedicada a esta misma actividad.

 

Ante estos hechos, el fiscal del caso ha asegurado que Terciado "no tiene la conciencia tranquila" y a pesar de mantener que eso se hacía así 'de toda la vida' decide emitir facturas falsas, ya que facturaba a Cepyme a través de sus empresas trabajos que no se hacían. Según el fiscal es un caso de "corrupción empresarial de unos señores que quieren lucrarse".

 

En 2010, Jesús María Terciado tomó a su llegada a Cepyme la decisión de ponerse sueldo. Aunque los estatutos de la patronal contemplaban el cargo de presidente como honorario y sin sueldo, el empresario abulense utilizó un sistema irregular para cobrar una importante remuneración. Durante más de dos años, desde junio de 2010 a octubre de 2012, facturó a Cepyme a través de dos de sus empresas por trabajos ficticios de asesoría. Cada mes  se emitía factura a favor de Ingasert y Tecrucyl: en total, más de 730.000 euros.

 

Cuando fue descubierto y denunciado por la patronal Confaes, decidió firmarse a sí mismo como presidente un sueldo de alta dirección en virtud de un contrato, aunque los estatutos seguían sin contemplar el sueldo para el cargo de presidente. El acusado ha reconocido que se cambió en 2012 el sistema de cobro de su salario, incorporando una nómina como alto directivo después de la denuncia de la patronal salmantina. "A pesar de que esta denuncia se archivó, pedí un chequeo de mi situación en Cepyme. Se pidió un informe jurídico y se concluyó que se modificara la partida para que el ingreso fuera distinto, no porque pensábamos que no era incorrecto el anterior sistema, sino que esta era mejor", ha dicho.

 

 

JUICIO A UNA ETAPA DUDOSA

 

Este juicio es la culminación de un proceso que obligó a Terciado a abandonar la presidencia de Cepyme y también con anterioridad la de la patronal de Castilla y León, Cecale, dejando atrás un legado dudoso: números rojos de 1,9 millones en Cepyme y la quiebra virtual de Cecale y de las organizaciones provinciales que la componen, organizaciones a las que sumió en serios problemas mientras como presidente disfrutaba de gastos personales casi sin límite. En ambos casos, fueron las denuncias de la patronal salmantina CONFAES las que lograron sacar a la luz lo que Terciado había ocultado.

 

Terciado acabó reprobado por la patronal Cecale, de la que tuvo que salir por la puerta de atrás por el escándalo de sus gastos con la tarjeta de crédito corporativa, y que dejó en situación muy delicada por una gestión que una auditoría interna calificó como irregular. Pero todavía tenía pendiente dar cuentas por lo ocurrido en Cepyme, cuestión que se va a ventilar ahora en los tribunales.

 

 

GASTOS SUNTUOSOS CON LA TARJETA DE CECALE

 

Terciado salió airoso el envite en los juzgados de Valladolid por una mera cuestión de forma: la juez estimó que siendo reales los gastos desmesurados y abusivos no existía reglamentación sobre el uso de los mismos. En Cecale, con la colaboración de algunas provincias, embarcó a la organización en la construcción de una nueva sede que ha llevado a la patronal autonómica a pasar por una situación económica comprometedora.

 

Sin embargo, su delicada situación en Cecale le obligó a mover ficha en Cepyme, coincidiendo en fechas la demanda de Confaes en Valladolid por sus cobros en Cecale con la interrupción de la facturación falsa en Cepyme, sustituyéndolos por un contrato de alta dirección que se realizó a sí mismo, uno de los motivos por los que ahora se sienta en el banquillo.

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