"Tenemos que usar las redes para aportar algo al mundo. No podemos vivir de lo efímero como la belleza y la juventud"

La artista Sofía Ellar, fenómeno en Internet con más de cien mil seguidores en Instagram, actúa por primera vez en Valladolid este 12 de julio. Una ciudad a la que está vinculada ya que su padre nació aquí, y donde su música es muy escuchada.

SOFÍA ELLAR

Sofía Ellar apura sus horas desde las Baleares. Este miércoles 12 de julio debutará en Valladolid, una ciudad donde nunca ha tocado pero a la que está muy vinculada ya que según desvela su padre nació aquí, "y tengo amigos vallisoletanos que son divertidísimos". Ella ha dado el complicado salto de iniciar una carrera musical de forma independiente, desde Internet, donde cuenta con decenas de miles de seguidores, hasta llenar salas con mil personas como sucedió la semana pasada en Barcelona.

 

Con los pies en el suelo para gestionar un principio de éxito que "se consigue muy poquito a poco, con esfuerzo". Porque detrás de esas fotografías de "la niña sonriendo con su guitarra" en Instagram, donde cuenta con 106.000 seguidores, "hay esfuerzo, sudor, disgustos". Como el que se llevó en mayo, en Valencia, cuando no dejaron entrar a los menores a su concierto: "Ese día te destroza, te llevas cosas a la cama y sufres. No puedes desconectar, si te quieres dedicar a la música de manera independiente es un trabajo de 24 horas al día".

 

Ella, graduada en Administración de Empresas, es quien lleva las riendas de su negocio junto con el apoyo de su equipo y de su familia. Y reflexiona sobre el éxito, el que le ha permitido en el último año avanzar en su carrera. "Ese avance ha ido poco a poco, pasan pequeñas cosas que te van concienciando. El primer día que me pidieron una foto por la calle flipé. Sales un día a tomarte una caña y ves que el grupo de atrás está cuchicheando, con el móvil, y dices... esto es por mí". Y esa fama tiene también sus consecuencias: "Entender y saber llevar eso con filosofía es duro, a veces pierdes tu esencia".

 

"Las redes sociales pueden ser un arma de doble filo. Hoy en día muchos jóvenes quieren ser de mayor influencers, esto está muy bien pero no es sostenible en el tiempo. En dos años puede llegar una niña más mona, que cante mejor, y de repente tu carrera... No podemos vivir de algo tan efímero como la belleza y la juventud, tenemos que usar las redes para aportar algo al mundo, crear contenido. Mis seguidores no son solo quienes escuchan mi música, sino que es gente sobre la que yo tengo influencia, y eso genera responsabilidad", analiza, de una forma muy madura, la cantante. 

 

Por ello Ellar prefiere centrarse en sus letras, en sus canciones, a pesar de contar con un número de seguidores que la permitiría hacer negocios con la publicidad, como sucede con instagramers o youtubers. "Yo no monetizo las redes sociales, no me dedico a eso. Mi 'fanilia' (como se refiere a sus fans) es sagrada. Son las canciones las que me hacen estar viva". 

 

DE INTERNET A LLENAR SALAS 

 

Pero Sofía Ellar, nombre artístico, mantiene la cordura a pesar de que con 23 años es un fenómeno en las redes sociales, y eso se traduce en la gran afluencia a sus actuaciones. "Nunca me olvido de mis primeros conciertos, donde venían obligados los cinco amigos", dice quien ha vivido, con su salto de Youtube a Spotify (una de las plataformas de reprodución de música en streaming más importantes del mundo), una confirmación: "Estar aquí ha roto la incertidumbre del hasta dónde va a llegar todo esto". 

 

El cuidar de las letras es una prioridad para ella, una característica de su música. "Mis canciones simplemente son, ni más ni menos, sinceras e imperfectas" se define a sí misma, aunque huye de etiquetas: "No me gustan, ni ser referente". Lo dice una persona que hizo de la escritura su forma de expresarse cuando era niña, cuando para pedir perdón utilizaba notas que colaba por debajo de la puerta de sus padres, y quizá por eso ahora "me gusta de mis canciones que escribo pensando bien la letra, uso los temas para hablar". 

 

Y esas letras brotan desde dentro, pero también desde fuera. Sus propios sentimientos, y los de los demás. O de un buen libro, o una imagen. Como uno de sus últimos temas, que está en fase de elaboración, y que ha nacido de un telediario. "Estoy escribiendo una canción que se llama Diciembre y habla de los refugiados. Encendí la tele, lo vi, y no me lo podía creer...". Porque sus canciones "parten de un sentimiento, a veces es propio y lo vomitas en un papel, otras veces te lo transmite otra persona". 

 

Una artista que además bebe de todas las fuentes, de forma consciente o inconsciente, porque "nunca sabes cuando tu subconsciente ha grabado una melodía que sale a la hora de componer", y confiesa que sus listas de Spotify "son una locura", aunque actualmente "escucho música española, a Sabina, Calamaro... pero tengo un popurrí". 

 

CONTACTO DIRECTO CON EL PÚBLICO, Y EN ACÚSTICO

 

En Valladolid Sofía Ellar tiene "ganas de estar más cerca del público, me gusta el contacto directo, que todo el mundo pueda disfrutar". Su actuación se enmarca dentro de la gira que organiza Mahou y que cada miércoles trae música en vivo a la ciudad. Y, en relación con el amor y los bares, la preguntamos por las nuevas formas de ligar, si es más de tradición o de Tinder. "Hasta hace unos días no sabía lo que era Tinder. Yo prefiero un bar, acercarte a un chico guapo y decirle que le invitas a una copa. Se ha perdido todo eso, con lo bonito que es. Me gusta cuidar los detalles, escribir una carta de amor, algo que se pueda guardar". 

 

En lo profesional, desde luego, Ellar es lanzada. Y ahora, como ella misma afirma, se encuentra en un "momento feliz". "Los artistas cuando son felices, son muy felices. Pero cuando son infelices tocan un bajo que es difícil de alcanzar", valora, "y si no mira a Álex Ubago, lo que le ha costado remontar" bromea una mujer que contagia vitalismo, alegría, y una dulzura que caracteriza también a su músca.

 

Este miércoles Valladolid tiene la oportunidad de disfrutar de su arte. También de su cercanía, porque se debe a sus fans y después de cada concierto se queda con ellos para hacerse fotos y firmar autógrafos. Igual esa es también una parte del éxito -y una seña de identidad que comparten muchos de los artistas emergentes-, un éxito cuyas claves son "como la fórmula de la Coca Cola, se desconocen". Pero sí tiene claro que se requiere talento, constancia y perseverancia.

 

Sofía Ellar lo resume así: "Estar en el lugar exacto en el momento preciso". Ese tiempo y ese espacio confluirán, para ella y sus seguidores, este miércoles 12 de julio frente a la Catedral, en la intersección entre la calle Cascajares y la calle Arribas. Una oportunidad para disfrutar de una artista que no para de crecer.