Teatro Pradera: el gran olvidado de Valladolid
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Teatro Pradera: el gran olvidado de Valladolid

Teatro Pradera
AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID

¿Conoces la historia de este espacio? ¿Qué pasó? Hace más de cien años nació en la ciudad un centro para espectáculos culturales que no duró todo lo que a sus vecinos les hubiese gustado.

El Teatro Pradera de Valladolid fue un elemento indispensable de la ciudad en el que los vecinos pudieron disfrutar, durante casi seis décadas, de la magia del teatro gracias a un empresario soñador que vio en la cultura una oportunidad de negocio y un servicio esencial para que sus paisanos enriqueciesen sus mentes a través de conciertos y obras teatrales.

 

Para desgracia de muchos, el Teatro Pradera se cerró definitivamente en el año 1967 a causa de un proyecto que buscaba el progreso urbano con la construcción de edificios modernos y carreteras. Un hotel de lujo sería el sustituto del centro cultural vallisoletano que en la década de los sesenta era un icono de la ciudad. El hotel finalmente no se construyó y los vecinos del centro vivieron con esa herida durante años por haber perdido un bien tan preciado del patrimonio clásico de su ciudad.

 

En 1910 se inauguró un nuevo teatro, a manos de un famoso cinematógrafo llamado Manuel Pradera que desde hacía años atrás ofrecía en una caseta de madera propiedad de su familia, conocida popularmente como La Barraca de Pradera, sesiones de cine donde se proyectaban películas de cine mudo como Salvamento de náufragos o La borrachera de un soldado. A raíz de estos eventos culturales que reunían a muchos de los vecinos de Valladolid y sus alrededores, el futuro empresario solicitó al Ayuntamiento la concesión del permiso que le posibilitaba disponer de parte de los jardines del Campo Grande para construir la sede de su nuevo negocio.

 

Unos 2.000 metros cuadrados del parque se convirtieron en la sede de su proyecto, que tras apenas un año de construcción abrió sus puertas al público, en septiembre de ese año, con un espectáculo de danza protagonizado por la bailarina Carmelia Ferrer.

 

El Teatro Pradera pronto se convirtió en un negocio más que rentable que acogía en sus escenarios a artistas de fama mundial. En el mes de julio del año 1920, cuando se representaba en sus tablas la zarzuela de los hermanos Quintero 'La reina mora', se produjo un incendio que causó siete personas heridas e importantes daños en el edificio. La efectividad del equipo de reparación, las ansias del público y la ayuda económica del empresario lograron que solo un mes después volviesen a reabrirse sus puertas.

 

Durante la década de los años veinte, el Teatro Pradera vivió una etapa dorada, recibiendo actuaciones de la famosa compañía argentina de Camila Quiroga y de grandes artistas de renombre en el panorama nacional como Amalia Molina o Estrellita Castro. En el teatro también se llevaron a cabo proyecciones cinematográficas de las primeras películas de cine sonoro e un momento en el que esa industria comenzaba a despegar en España.

 

El 24 de septiembre del fatídico 1967, las zarzuelas y los dramas pasaron a la historia en la ciudad de Valladolid cuando el Teatro Pradera dio el último do de pecho con la comedia Metidos en harina de Zorí Santos y Codeso. Cientos de vecinos perdieron la sede donde los sueños se hacían realidad en forma de historias narradas con películas y canciones. Para colmo de los perjudicados, el proyecto de la construcción del hotel se paralizó y nunca llegó a hacerse realidad. Valladolid perdió un teatro, y su recuerdo ya solo vive en los vallisoletanos más envejecidos.

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