Tamara González, la tercera generación de una familia dedicada a las palmas para el Domingo de Ramos
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Tamara González, la tercera generación de una familia dedicada a las palmas para el Domingo de Ramos

Tamara, atendiendo a dos clientas en su puesto de Cebadería. J.A.G.

En los soportales de Cebadería, desde el Viernes de Dolores y hasta el Domingo de Ramos ofrecerán las palmas para que los niños acudan a la procesión de La Borriquilla.

Se aproxima el Domingo de Ramos y en Valladolid los días previos es habitual encontrarse con algunos puestos de venta ambulante de las palmas con las que los niños recibirán a Jesús a lomos de su borriquilla en la procesión del este domingo. En los soportales de Cebadería desde hace varias décadas, una familia acude fiel a su cita.

 

Es Tamara González, la tercera generación. "Comenzaron mis abuelos Nino y Cholo, luego continuó mi padre y ahora yo echo una mano”, explica la tendera, antes de informar a dos clientes que se interesan por el tamaño que deberán adquirir.

 

“Dependiendo de la edad de los niños, ofrecemos un tamaño u otro, para que los pequeños puedan aguantar la procesión sin que la palma les pese demasiado”. Estas auténticas obras de arte se traen de Elche,por el clima”. “Se hacen a mano y tienen mucho trabajo, especialmente las que van más labradas. Los precios oscilan entre 4 y 15 euros”.

 

Son tres días intensos de venta que culminarán el próximo Domingo de Ramos con la popular procesión de la Borriquilla y miles de niños blandeando las palmas durante la bendición del cardenal en la iglesia de la Vera Cruz. Tamara González cuenta que es una costumbre muy bonita. “Normalmente vienen los abuelos o los tíos a por ellas, es muy ilusionante ver la cara de los niños".

 

“La tradición dice que tras la procesión hay que colgarlas en el balcón o las más pequeñas se colocarán en la habitación de los niños para que los cuide todo el año”, concluye la vendedora.