Talento vallisoletano para mejorar la vida en Benín
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Talento vallisoletano para mejorar la vida en Benín

Autoclave solar

Antonio Jaime Azuara, estudiante de ingeniería de la Universidad de Valladolid, ha desarrollado una autoclave solar que permitirá esterilizar los equipamientos médicos en Nikki, una población del África subsahariana.

Desde la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Valladolid hasta Nikki, ciudad del África Subsahariana dentro de Benín y muy cerca de la frontera con Angola, hay 3.611 kilómetros. Puede parecer mucha distancia pero muy pronto los habitantes de esa urbe, más de 70.000, verán cómo las infecciones en los centros de salud se reducen gracias al Trabajo de Fin de Grado (TFG) de un estudiante vallisoletano, Antonio Jaime Azuara, que ha sido premiado por la multinacional francesa Veolia.

 

La idea es sencilla y a la vez compleja. Se trata de usar la energía solar para calentar agua y hervir en ella el instrumental médico, matando así los microorganismos nocivos. "Se ha diseñado una autoclave solar, una máquina que trabaja a presión y con temperaturas altas. Se concentra el sol en un punto, se pone una olla a presión, y la temperatura del agua sube a más de 100º" explica Antonio Jaime, quien junto a Diego Márquez, de la Universidad Politécnica de Madrid, han diseñado la máquina.

 

Esta es solo una parte de la historia, porque para llegar hasta aquí hay que conocer a OAN International, una ONG que desde 2014 trabaja para ayudar a Nikki, a raíz del viaje de Daniel, uno de los fundadores, a este lugar de África como voluntario. "Propuso a sus amigos fundar una ONG para dirigir los TFGs a proyectos de cooperación" informa Antonio sobre una organización que en 2014 y 2015 se dedicó a estudiar las necesidades de la población allí para, en 2016, empezar a encarrilar diferentes proyectos universitarios.

 

"Lo descubrí hace cosa de dos años. Quería hacer un voluntariado en verano y estaba buscando ONGs. A través de un amigo, Miguel Ángel Rojo, vi en Facebook que se había ido a África. Le pregunté y me informó sobre cómo funcionaba OAN, y me di cuenta que necesitaba hacer uno de estos proyectos" relata el estudiante de la UVa, quien tuvo que buscarse la vida para poder sacar adelante la idea del horno solar ya que no era uno de los proyectos propuestos por la Universidad. "Tenía claro que quería hacer este TFG" recuerda, y también tenía en mente a qué profesor se lo iba a proponer: "Julio San José, profesor de Ingeniería Térmica y Termodinámica en el grado de Ingenieras en Tecnologías Industriales".

 

"NO PRETENDEN SALVAR EL MUNDO, SINO ENSEÑAR"

 

Cuando se planteó la idea, se pensó en usar el horno solar para cocinar. Sin gasoil y sin madera, se trata de una forma sostenible y fácil de usar. "Pero se había llevado ya un proyecto de cocinas mejoradas para que pequeñas empresas de producción de leche de soja necesitasen menos leña para producir. No tenía sentido este año introducir un nuevo tipo de cocina". Por lo que se pensó en nuevos usos: "Investigamos y vimos que se podía usar también para potabilizar agua y esterilizar material médico".

 

NEONATOLOGÍA DEL HOSPITAL SUNON SERO, EN NIKKI. YENDALE BANTEDI

 

"En Nikki tienen ya tienen tres autoclaves, en los tres centros de salud, pero solo funciona una" adelanta Antonio, que profundiza en la idea clave que mueve a la OAN International. "Pasa que muchas ONG regalan a la población una máquina que resuelve sus necesidades. Pero si no se ha formado a la población, si no tienen el material para conservar esa máquina, cuando la ONG se marcha y la máquina se rompe no tienen forma de seguir con ella".

 

Por ello el proyecto de Antonio Jaime Azuara no busca ser un presente sin futuro, sino "un aparato sencillo que ellos puedan manejar y conservar". "La gente en Nikki quiere aprender, no que se lo den hecho; Esta ONG no pretende salvar el mundo regalando sino que quiere enseñar, dar la formación para arreglar los instrumentos con materiales que ellos tengan disponibles". Y ahí viene el reto.

 

LA IMPLANTACIÓN EN BENÍN

 

Un ciclo de esterilización, con la autoclave que ahora mismo funciona en Nikki, conectada a la corriente, dura tres horas. "Allí se producen muchos cortes de luz, y si se produce uno durante el ciclo este no es válido" señala Antonio, cuyo TFG aportará una esterilización sin necesidad de electricidad.

 

Pero el reto está en adaptar esta autoclave creada en Valladolid, con los materiales de los que aquí disponemos, a la realidad de Benín. Y ahí es donde entra en juego el concurso de Veolia, empresa que saca un premio "para iniciativas solidarias de los estudiantes". OAN presentó el de Antonio y, gracias a la insistencia de este para movilizar a amigos y familiares a que diesen su voto ("me tocó ser el pesado, y la gente respondió de manera increible", reconoce), resultó ganador.

 

"Supone tener una financiación y un apoyo para implantarlo allí" enfatiza el estudiante, quien pasará en Nikki todo agosto de 2017, un reto que afronta con ganas: "En España es muy sencillo con los materiales que tenemos construir una autoclave solar, el reto es construirlo con materiales que tengan allí".

 

Lo que es seguro es que la experiencia que vivirá Antonio no se le olvidará jamás. Y que, a partir de septiembre, es probable que en aquella ciudad de Benín recuerden con cariño a aquel estudiante vallisoletano que, con su talento y el apoyo de la ONG, contribuyó a reducir la mortalidad gracias a un sencillo ingenio que podrán mantener en el tiempo.