¿Sueñas con mejorar tu cuerpo? Duerme más

Imagen de un hombre durmiendo. ARCHIVO

Dormir poco provoca desajustes hormonales que afectan a la salud y al matenimiento de un peso adecuado. 

Dormir es uno de los grandes placeres gratuitos de los que puede disfrutar el ser humano. Sin embargo, no todo el mundo le da la importancia que merece y se tiende a pensar que es un aspecto secundario en nuestra vida. Pero nada de eso. La vigilia es uno de los problemas más importantes a la hora de mantener un estilo saludable y un peso correcto. Por eso, en el Día Mundial del Sueño trataremos de explicar la importancia de por qué pasar unas horas más en la cama puede repercutir muy beneficiosamente en nuestra salud.

 

La experta en nutrición Cristina Jové ha resaltado la importancia que tiene el sueño a la hora de mantener un peso adecuado. Es frecuente ver a muchos jóvenes, y no tan jóvenes, con exceso de peso, que llevan una alimentación correcta, practican deporte, pero descuidan el descanso.  Como explica Jové, dormir pocas horas está relacionado con un conjunto de “desajustes hormonales que tienden a aumentar el apetito y a ingerir alimentos más densos” a nivel nutricional. Cuando pasas la noche en vela, tu cuerpo no descansa y consume más energía de lo normal para estar activo. Esto equivale a consumir por la mañana productos hipercalóricos, altos en grasas y azúcares.

 

El tiempo de sueño correcto que recomienda la nutricionista, trabajadora de la empresa ‘Naturhouse’,  se mueven entre las “7 y 9 horas” en un adulto. Dormir menos de lo recomendado produce una ralentización del metabolismo al estar más cansado, por lo que el individuo va a “hacer menos ejercicio” durante el día, “economizando la energía” y generando una “resaca alimenticia” que se saldará con el consumo de productos más palatables.

 

Como ya hemos expuesto antes, la vigilia produce una serie de desajustes hormonales que contribuyen al aumento de peso. Por ejemplo, aumenta la resistencia a la insulina, relacionada con la diabetes tipo 2; aumenta el cortisol, una hormona que se libera como respuesta al estrés y que está relacionada con la grasa abdominal; altera la grelina y la leptina, asociadas con la saciedad y el hambre; y disminuye la hormona del crecimiento, que dificulta la ganancia de masa muscular.

 

Numerosos estudios epidemiológicos demuestran que la privación crónica de sueño en niños se asocia a un mayor riesgo de desarrollo de obesidad y síndrome metabólico (hipertensión arterial y aumento de resistencia a la insulina). Además, estos análisis indican que dormir menos horas puede implicar un mayor apetito, con especial avidez, por comidas de alto valor energético o una mayor sensación de fatiga, con la consiguiente reducción de la actividad física y aparición de alteraciones en el ciclo sueño-vigilia.

 

Vemos, por tanto, que los daños producidos por dormir poco y mal van más allá de unos cuantos bostezos mañaneros. Jové explica que durante la noche el cuerpo produce una hormona llamada melatonina, encargada de provocar sueño, y que en muchas ocasiones es inhibida por los hábitos de las personas. “Alimentarse bien, intentar no comer antes de ir a la cama, no estar expuesto a las luces del móvil o la televisión durante la noche, hacer ejercicio durante el día, evitar ejercitarse intensamente antes de dormir” son algunas de las recomendaciones que la experta en nutrición remarca para tener un sueño adecuado.

 

Asimismo, Jové recomienda, ante las dificultades para dormir, darse un “baño de agua caliente” o “tomar alguna infusión”, así como intentar cenar alimentos “ricos en proteínas e hidratos de calidad”, alejando los productos refinados, altos en grasas, sales y azúcares.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: