Subaru Forester 2.0 XT Lineartronic 240 CV: marca la diferencia

Nos ponemos a los mandos de la versión más especial y potente de toda la gama Forester. Gracias a su motor bóxer de gasolina sobrealimentado de 240 CV y a su cambio automático Lineartronic de tipo CVT, encontramos un coche suave, refinado, rápido, confortable y muy agradable de conducir.

Si tuviera que recomendarte un todoterreno compacto de los de verdad, de los de toda la vida, el Forester sería, sin lugar a dudas, el primero de la lista. En un momento en el que los SUV copan gran parte del protagonismo en nuestro mercado, todavía hay fabricantes como Subaru que nos plantean un coche que tiene cualidades más que de sobra para moverse fuera de la carretera, pero sin perder capacidades cuando decidimos conducir sobre firme asfaltado.

 

Por fuera, no cabe duda que es un coche que mantiene sus claras señas de identidad. No debemos olvidar que, desde principios del año pasado, este todoterreno de tamaño medio recibió ligeros cambios en su diseño exterior y en los grupos ópticos delanteros, que ahora incorporan un sistema de iluminación adaptativo de tecnología LED que brindan un alumbrado sobresaliente.

 

En su interior seguimos encontrando un habitáculo muy buen realizado con materiales de calidad y ajustes cuidados. Su diseño, aunque pueda parecerte algo sobrio, está muy bien concebido. Subaru, de momento, no ha caído en el error de ofrecer grandes pantallas táctiles para controlar hasta la última función del coche. Sí que tiene una, pero resulta sencilla y útil a la hora de manejarla. Por lo demás, el resto son mandos físicos muy bien diseñados para que sean precisos y fáciles de usar. Especialmente, nos han gustado los mandos giratorios del sistema de climatización, que permiten manejarlo todo con rapidez y sin distraernos cuando toca conducir.

 

Los asientos, que nos han gustado por su mullido y agradable tapizado de piel, son la parte que debería mejorar dentro de lo que ofrece todo el interior. A nuestro juicio, resultan demasiado planos, apenas ofrecen sujeción y tiene una banqueta demasiado corta. En la parte posterior el espacio es brillante, y, además, para mejorar el confort de marcha, hay un amplio apoyabrazos en la plaza central que integra dos posavasos.

 

El maletero plantea mucha capacidad para no encontrar limitaciones en ningún caso. Con sus 505 litros, podemos meter un montón de maletas si así lo deseamos. Además, si necesitamos más volumen, con abatir los respaldos en proporción 60/40, es suficiente para disponer de hasta 1.573 litros de capacidad –Por ejemplo, con todo este espacio, podemos transportar una bicicleta de adulto u objetos similares-. En el caso de nuestra unidad de pruebas, podíamos disponer de una alfombra de goma muy resistente que viene muy bien para cuidar la moqueta textil que hay en el piso del maletero. Además, tampoco van a faltar ganchos y una toma de 12V para encontrar ese maletero ideal para el día a día.

 

El equipamiento del maletero se completa con un portón que se puede abrir o cerrar automáticamente. Funciona perfectamente y podemos controlarlo desde nuestro mando a distancia. Lo peor que tiene, es que queda demasiado bajo cuando está abierto por completo. Incluso, personas con una estatura normal (1,72 m, aproximadamente), tendrán que tener precaución para no pegar con la cabeza.

 

Cuando llega el turno de ponernos en marcha, es cuando este coche marca claramente la diferencia. Su motor bóxer de gasolina es una auténtica delicia por lo suave y silencioso que resulta. Hace gala de una finura propia de un seis cilindros. Gracias a su cilindrada de 2.4 litros, podemos movernos con rapidez y suavidad de una berlina de corte Premium. Para mejorar aún más estas sensaciones, este brillante motor está muy bien acompañado por un cambio de tipo CVT que resbala muy poco y que hace que todos los cambios de marcha se hagan con una suavidad extrema.

 

Con este conjunto mecánico, el Forester responde con unos consumos bastante ajustados, pues en carretera podemos mantener medias de 8,3 litros a los 100 kilómetros en condiciones normales y, en ciudad, esta cifra se puede situar por debajo de los 10 litros.

 

El trabajo de la base rodante es magnífico. La suspensión filtra perfectamente las imperfecciones del firme y permite que no sea un coche 'rebotón' cuando nos movemos por un camino en malas condiciones. Cuando salimos a carretera, el Forester te otorga esa sensación tan placentera de los coches japoneses, que te hace pensar que vas rodando por una alfombra de seda. Su aislamiento acústico también se ha trabajado para que, tanto el motor como la rodadura, apenas transmita ruidos al interior. En este apartado es tan silencioso, que el ruido aerodinámico se hará más evidente, pero sin ser molesto en ningún caso.

 

Fuera del asfalto, el Forester es un todo terreno de verdad. Gracias al buen trabajo que la marca ha hecho en la suspensión, a la tracción total y a sus buenas cotas para avanzar por rampas o zonas con excesiva dificultad, el Forester te gana por completo para los que quieren un 4×4 de los de toda la vida, y no un sucedáneo como ocurre en la mayoría de los casos. Para darle un toque aún más radical, podemos pulsar el botón que pone X-Mode para conseguir unos desarrollos en el cambio más cortos, un mejor reparto en el sistema de tracción total y, además, activar automáticamente el control de descenso para ganar en seguridad.

 

La versión XT, que es la punta de lanza de la gama Forester, ofrece un equipamiento muy completo. No faltan elementos como el climatizador bi-zona, navegador, pantalla táctil de 8 pulgadas, cambio automático, llantas de aleación, cristales traseros sobretintados, techo solar, tapicería de cuero, asientos con calefacción, un buen equipo de sonido firmado por el especialista estadounidense Harman Kardon y faros con tecnología LED. La versión que nos ocupa, tiene un precio de 40.000 euros.