Soñando con el Real Valladolid: un libro recoge 40 historias en blanco y violeta

José Anselmo Moreno, periodista zamorano afincado en Valladolid, recoge en su publicación ‘¡Aúpa Pucela!’ hasta 40 anécdotas con diferentes jugadores

José Anselmo Moreno, con su libro '¡Aúpa Pucela! 40 historias en blanco y violeta'.

No hay nada como echar la vista atrás para después poder mirar hacia adelante. Con ese pensamiento y un poco de ilusión, esa tan necesaria en el mundo del deporte, José Anselmo Moreno, periodista de Zamora afincado en Valladolid, ha publicado su libro ‘¡Aúpa Pucela! 40 historias en blanco y violeta’ en las que recoge semejante número de anécdotas, chismes y curiosidades de diferentes jugadores vinculados al Real Valladolid. Una publicación que, asegura, tendrá al menos una segunda parte. Todo un alivio viendo la repercusión que ha tenido estos días en la ciudad.

 

Pregunta: ¿Cómo surge la idea del libro?

Respuesta: La idea comenzó a fraguarse contactando con ídolos de infancia aunque después quise meter a jugadores más actuales para no parecer un abuelo Cebolleta. Los capítulos están desordenados adrede para que cualquiera que vaya avanzando se pueda encontrar con un jugador de su generación, aunque he de reconocer que cuando mejor me lo he pasado es escribiendo sobre mis ídolos, yo me iba dos horas antes a los partidos del viejo Zorrilla y sabia el coche que tenía cada jugador. A algunos les contacté en privado por redes sociales y otros como Walter Lozano, Bizzarri o Gutiérrez tenía ya sus teléfonos.

 

P: ¿Qué tipo de relatos cuenta exactamente?

R: Mi objetivo era retratar el antes y el ahora, qué fue de su vida tras dejar el fútbol y cimentarlo sobre una imagen de entonces y otra actual. No sé hasta qué punto era conocido que Bebic tuvo una librería en Reus, que Cortés fue docente y bibliotecario, que Pepín fue utilero del Córdoba, que ahora Gutiérrez triunfa como técnico en Uruguay o que Bizzarri se retiró hace solo un año (con 42) en Italia, tampoco se sabe que Walter Lozano trabaja ahora para el Ministerio de Deportes argentino. Tanto Walter cómo Peña como Harold Lozano tienen familia en Valladolid. Las historias de cada uno dan para muchas entrevistas cómo esta y no quiero extenderme mucho, hablando de esto me cuesta bastante sintetizar.

 

P: ¿En qué tono está escrito? ¿Más coloquial y cercano o simplemente relatando la historia en cuestión?

R: Mi obsesión era escribir con una prosa fácil, sin adornos literarios, y no ser yo protagonista sino ellos, aunque no tenía claro si esto iba a interesar a la gente porque yo soy periodista de información diaria y lo de ayer ya es viejo, pero ya está agotada la primera edición y sobre todo está para mí  la satisfacción de que se han salvado historias, imágenes, olores, sabores, que se hubieran perdido e incluso se han corregido errores históricos, como el gol de la semifinal ante el Valencia militando en Segunda  que algunas hemerotecas atribuían a Botella y fue Santos o también uno de Juanjo Estella, que fue tres veces internacional y no una, como dicen sus biografías.

 

P: ¿Cuál ha sido la más especial de escribir?

R: Ha sido muy agradable retomar contacto con futbolistas a quienes he tratado como profesional, han sido varios pero destaco el caso de Juanma Peña, por ejemplo, que iba a venir en marzo a España y le hacía tanta ilusión como a mi estar en la presentación de este libro, a final no se pudo hacer presentación ni él pudo venir a Valladolid. Ahora casi es imposible venir desde Bolivia a España. También he escrito de jugadores modestos porque a mi juicio merecían estar. No solo en las estrellas están las historias de un club, aunque esas historias se va perdiendo si no se salvan. Imagino las que se han perdido con Gonzalo Alonso. Hay muchas historias, tantas que me iba pasando de páginas y decidimos hacerlo en dos partes para que no fuera un tocho inmanejable o se fuera de precio. Lo que pasa es que quedas una tarde con Aramayo o con Marcos o con Pérez García, por ejemplo, hablas por teléfono con Estella, con Santos, con Javi Torres y tantos otros y salen muchísimos relatos, tantos que habría que hacer siete tomos. Seguramente, la más especial fue una conversación telefónica con Mario Jacquet que era mi gran ídolo, aunque a mí la que más me gusta es el capítulo de Pepín y sus aventuras.

 

P: ¿En todo el proceso de recopilación de información ha habido alguna anécdota reseñable?

R: Varias, pero voy a contar solo una con Antonio Santos o esto sería muy largo. Hablamos en la presentación de un libro de Santi Hidalgo y se lo planteé. Santos me dijo que su época ya pasó y que ahora los protagonistas son otros. Aún así le pedí el teléfono, lo tenía pero lo había perdido. Estuve mandándole mensajes para hablar, hasta le felicité las Pascuas y no me contestaba nunca. En el WhatsApp aparecía la foto de un gato y pensé que era suyo... Un día le llamé y resulta que no era ese su teléfono, me había equivocado en un número. Se lo pedí a Mariano Mancebo y, después, Santos y yo nos divertimos mucho con la equivocación, dio para unas risas. Entre esas risas, conseguí su permiso para publicar una foto de cuando llegó un verano al peluquero pidiendo un corte de pelo como el italiano Collovati. Santos siempre tan sobrio con rizos, es una imagen muy curiosa.

 

P: ¿Hay alguna que te hayas dejado en el tintero o que te hubiera gustado escribir?

R: Las que me he dejado en el tintero ahora van en la segunda parte, como las de Ravnic o Peternac, por ejemplo. De las que más me hubiera gustado hacer, dos ya no se pueden: Cantatore y Gonzalo Alonso. De Cantatore escribí una semblanza partiendo de una foto que le hice hace dos años en el parque El Bailadero de Tudela pero al final decidimos no publicarla, y no porque estuviera muy deteriorado sino porque no pedí permiso. En mi móvil está esa imagen de Don Vicente sentado en una silla roja y viendo cómo unos chavales jugaban al fútbol. Cada vez que la miro me sobrecoge.

 

P: Con lo futbolero y fan del Pucela que eres será un sueño cumplido.

R: Por supuesto, era un proyecto en mi cabeza desde hace tiempo. Hacer como un álbum de cromos, plasmar recuerdos de niño con prosa de adulto aunque he tratado de no dejar fuera a ninguna generación.

 

P: ¿Cuál ha sido la mejor etapa del Real Valladolid para ti, la que mejores recuerdos te trae?

R: Sin duda lo que yo llamo década prodigiosa, término que también le gusta a Ramón Martínez, con quien tengo pendiente un café. Es la única década con todos los años en Primera, se ganó un título, se jugó una final de Copa, se hizo la mudanza al nuevo Zorrilla... Son muchas cosas.

 

P:¿Tendremos continuación del libro?

R: Habrá al menos una segunda parte. Estoy muy satisfecho de cómo he decidido editarlo porque tuve bastantes dudas. Pensé a través del club y quedé a tomar café con Espinar pero no me decidí a planteárselo, me pasó lo mismo con Alberto Bustos y el Ayuntamiento, creo que lo mejor ha sido crear un sello editorial específico de Deportes (11degala), hacerme socio de mi editor y tirar palante con un proyecto más amplio que también contempla un libro de ciclismo con el compañero que hice Vueltas y Tour. Las cenas de la prensa española en una gran ronda por etapas dan para muchas historias, no siempre conocidas.