Solidaridad vallisoletana en 'El reto Forrest Gump'

Abel, a la derecha, posa con otro participante tras superar la prueba

Abel Barrio, nacido en Barcelona, pero criado en Soria y afincado en Valladolid desde hace varios años, recorrió, en favor de la Asociación de Esclerosis Múltiple de la ciudad, 104 kilómetros en 12 horas y 31 minutos en la prueba de Elche .

104 kilómetros en 24 horas era el objetivo de 'La Transilicitana', una prueba que en este 2017 ha cumplido su octava edición en Elche; aunque los corredores coloquialmente la denominan 'El reto Forrest Gump'. Hasta allí fue Abel Barrio, un joven nacido en Barcelona, pero criado en Soria y afincado en Valladolid desde hace varios años, con su meta personal.

 

Este amante del deporte quiso que la prueba fuera más especial y la cumplió con un apoyo extra: la Asociación de Esclerósis Múltiple de Valladolid. Así, en favor de esta entidad que lucha contra la enfermedad, Abel superó el reto en casi la mitad del tiempo máximo, ya que su marca fue de 12 horas y 31 minutos. Así cuenta el protagonista cómo fue la preparación y el desarrollo de la carrera:

 

"Después de diez meses entrenando y compitiendo para la cita me presenté en Elche con mucha ilusión y con ganas de disfrutar una experiencia única. La presión a nivel deportivo solo me la imponía yo mismo, aunque era una carrera especial por la causa benéfica que la envolvía. El último mes mucha gente había “patrocinado” el evento con pequeñas aportaciones para la Asociación de Esclerosis Múltiple de Valladolid, en lo que llamamos 'El reto Forrest Gump. La Transilicitana es una carrera de 104 kilómetros que se debe completar en un tiempo inferior a 24 horas.

 

Las horas previas se viven con nerviosismo aunque tampoco excesivo. Había completado bien los entrenamientos y mi cuerpo estaba preparado para el esfuerzo. El peor momento fue sin duda la recogida de dorsal el día anterior a la carrera. Ver al resto de participantes y el nerviosismo de organizadores sí que me alteró por primera vez. Fue la primera vez que era plenamente consciente del riesgo que entrañaba la carrera, cuando vi la logística que la envolvía. En cualquier caso, recogida rápida de dorsal y a descansar al hotel.

 

Al día siguiente madrugón para desayunar todo lo que pude (hidratos y fruta en grandes cantidades) y nos dirigimos al Paseo de la Estación de Tren a eso de las 9, una hora antes de la salida.

 

Se da el pistoletazo de salida y los nervios se van fuera. Es como la selectividad; estás nervioso, pero cuando ves las preguntas te enfrentas a ellas más tranquilo porque en el fondo sabes que te lo has preparado de sobra.

 

Los primeros 13 kilómetros pican para arriba y sabía que no era un terreno muy favorable para mí. Salgo muy tranquilo y llego al primer avituallamiento en torno al puesto 45 o 50 y guardando bastantes fuerzas. Mi parte más favorable venía desde ese punto hasta el kilómetro 40. Me desaté con fuerza y comencé a escalar posiciones, aunque sabía que iba bien jamás imaginé llegar a colocarme en cuarta posición en el cuarto avituallamiento.

 

En ese momento tuve mi primer mal momento. El paso por las dunas de la playa de los Arenales fue duro porque me quedaba muy clavado al ser un corredor mucho más grande que la mayoría. Salí décimo de la playa para volver a empezar a correr y ya no parar hasta el kilómetro 70. Algo menos de siete horas y media, sin duda iba en mis mejores marcas incluso por encima, y en ese momento estaba noveno de la general. Pero sabía que la parte restante eran barrancos y ese es mi 'talón de Aquiles', no tengo la técnica suficiente para correr en esas zonas y además competía con gente más experimentada.

 

Los siguientes 15 kilómetros fueron un infierno. Me perdí durante dos kilómetros por un error de novato al no ver una flecha y poco después de volver a la senda una piedra impactó en mi pie derecho dejando dos de mis dedos en bastante mal estado. Se me pasó de todo por la cabeza y perdí muchos puestos, pero esto último estaba en el guion. Mi perspectiva era quedar entorno al puesto 50 y en ese momento rodaba el 30.

 

Por suerte me rehíce, sobre todo a nivel mental, y con las fuerzas ya justas afronté los dos últimos avituallamientos. Entre retiradas y un par de adelantamientos finales me coloqué medianamente bien y con un tiempazo, 12 horas 31 minutos, hora y media mejor de lo esperado. Al final, el entrenamiento y el esfuerzo tuvieron premio: puesto 25º y corredor entre los tres primeros seniors, aunque no existe premio específico por categoría en esta carrera.

 

Al final sentí una enorme satisfacción en lo personal. Fue una experiencia inolvidable y tuve la suerte de haber conseguido el reto solidario con AVEM. En definitiva, una carrera inolvidable y un gran resultado deportivo".