Sofía Mata, presidenta de Stop Violencia Filio-parental en Valladolid: "Es una pandemia silenciosa que nadie se atreve a contar"
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Sofía Mata, presidenta de Stop Violencia Filio-parental en Valladolid: "Es una pandemia silenciosa que nadie se atreve a contar"

TRIBUNA habla con la directora y profesional Sofía Mata, sobre la nueva asociación Stop Violencia Filio-Parental.

Sofía Mata, directora y abogada de la Asociación Stop Violencia Filio-Paternal

Existen problemas de los que no se hablan, porque da miedo, por el qué dirán, pero ello no quiere decir que sea necesario contarlo y tratarlo. Uno de estos problemas es la violencia de hijos hacia padres, que luego evoluciona contra los abuelos, hermanos, amigos o pareja.

 

Muchos casos comienzan desde pequeños con malas contestaciones, otros vienen intensificados por problemas con alcohol y drogas y otros se creen que tienen un poder sobre los padres, así lo ejercen, lo que se llama, abuso de poder.

 

PREGUNTA: ¿Cómo surge esta asociación?

RESPUESTA: La idea ha surgido hace unos meses pero éramos conscientes desde hace tiempo de la magnitud del problema. De momento, solo salen a la luz los casos más graves, pero hay muchísima más problemática detrás, cada vez son más jóvenes los que presentan esta violencia.

Tiene cierto paralelismo con la violencia de género, hace 25 años, era un tema privado, familiar del que no se hablaba y, ahora, se ha sensibilizado. En este tipo de violencia filio-parental ocurre lo mismo, es un problema que está ahí, que existe, pero que muy poca gente habla de ello.

Pero es importante decir que se puede detectar y prevenir porque si la situación ya es extrema entonces es que hemos llegado tarde, y la verdad es que se puede evitar.

 

P: ¿Por quiénes está formada la asociación?

R: Todos los que conformamos la asociación somos profesionales, principalmente abogados, psicólogos, educadores y asistentes sociales. Muchos de estos profesionales llevan 20 años dedicándose, a través de otros trabajos, a la violencia filio-parental, por lo que ya tenemos cierta experiencia.

 

P: ¿Este tipo de asociación la hay en más comunidades autónomas?

R: No conocemos ninguna otra asociación que esté tan especializada en violencia filio-parental. A nivel nacional, hay una asociación con un marco más teórico, y otras comunidades hacen tareas para prevenir o ver cómo afrontar la situación, pero tan específica y especializada como esta, no hemos visto ninguna.

 

P: ¿En estos meses que lleváis operativos ya habéis tenido algún caso?

R: Sí, ya hemos tenido casos, a través de las redes sociales nos han llegado consultas de padres y madres, también hemos tenido alguna intervención.

 

P: ¿A qué se refiere con intervención?

R: El educador los asesora.

 

P: ¿Qué es lo que ofrecéis como asociación a familias que pasan por este problema?

R: Estudios, campañas de concienciación en colegios, en centros de jubilados y taller de formación con los propios profesionales.

Desde la asociación lo que ofrecemos es un asesoramiento totalmente gratuito para ayudarles y decidirse entre uno u otro recurso en función de la gravedad del problema.

El principal problema de esto es que las víctimas no se atreven a pedir ayuda, piensan que si lo hablan o denuncian van a quedar estigmatizados, se sienten cuestionados como padres, por tanto, hay que convencerles de que tienen que pedir ayuda, los profesionales les podemos ayudar.

 

P: ¿Cómo se empieza a manifestar este tipo de violencia?

R: Un niño con malas contestaciones puede ser un riesgo, pero no tiene porqué acabar desembocando en ese tipo de violencia. No es lo mismo un niño con malas contestaciones y rebeldía que hay que focalizarlo hacia talleres educativos con psicólogos y pedagogos que un adolescente con conductas violentas mucho más graves, en los que hay casos que no queda otra vía más que la judicial.

No hablamos de niños mal educados, sino de chavales que desde niños ven que tienen un poder y lo usan sobre todo aquel al que ven que pueden llegar a dominar.

Este perfil de persona agrede a su padre, madre, hermanos, abuelos, psicológica, física y económicamente porque, al final, es un abuso de poder. Si el agresor está acostumbrado a conseguir las cosas a través de violencia lo va a hacer con todo aquel que cree que lo pueda conseguir, ya sean amigos o familiares, incluso con su pareja.

Lo que hay que dejar claro es que no son cosas de niños, no es un problema que surja por la rebeldía de la adolescencia, es un problema mucho más grave y que no se cura con el paso del tiempo.

Nosotros hemos hecho intervenciones a familias que el problema se ha perpetuado en el tiempo, tanto, que ahora los agresores tienen 35 o 50 años porque es su personalidad, una forma de vida para ellos, no saben conseguir las cosas de otra manera.

 

P: ¿Cuál es el perfil más común?

R: Por ejemplo, en una familia monoparental con madre que tenga varios hijos, pues el hijo mayor, normalmente, varón, sea el que muestre este tipo de violencia.

 

P: ¿Esta violencia la presentan más chicos que chicas?

R: Se da en más niños que niñas, aunque estas no se quedan muy atrás. Si es verdad que en cuanto violencia física hay más casos en varones, pero en violencia psicológica ambos sexos están muy equiparados.

Hay niñas que también agreden a sus padres con 15 o 16 años pero también pueden comenzar en edades muy tempranas, con 8 o 10 años, con conductas humillantes y de desprecio hacia sus progenitores.

 

P: ¿Pueden tener los padres la culpa de algo?

R: Hay muchas causas, pero no es exclusiva la culpa de los padres, ellos lo hacen lo mejor que pueden, pero a veces creen que hay que darles todo lo que piden y en verdad necesitan más valores y menos materialismo. Otra causa puede ser también la influencia de la sociedad y la personalidad de cada niño, en una familia que hay tres hermanos, cada niño es totalmente distinto.

Aun así los profesionales tienen que ver el caso concreto, como funciona la familia, el equipo de adultos, las figuras parentales que tiene el agresor.

 

P: Si sabéis de una familia que está pasando por esto pero le da vergüenza ponerse en contacto con ustedes, ¿qué haríais?

R: Convencerles de que tienen que pedir ayuda. Cuando el problema se ha manifestado en su plenitud es muy difícil que se pueda llegar a solucionar y más sin ayuda de profesionales.  

 

P: ¿Cómo ha afectado el confinamiento a vuestra manera de trabajar?

R: Trabajábamos de manera online, a través del teléfono y de todas las herramientas de las que dispone internet.

 

P: ¿Se han registrado más casos durante el confinamiento?

R: Durante el confinamiento se ha aumentado esta situación, los padres que pasan por esta problemática lo han vivido como un infierno, ya no es tanto el miedo a que les agredan a ellos, sino también a sus otros hijos, a los hermanos del agresor.

Hay casos que se ven agravados cuando se juntan con otras patologías como puede ser el consumo de alcohol y marihuana, esto hace que se multiplique el problema.

 

P: ¿Hay algún tipo de estadística actualmente?

R: Los estudios hablan de que al menos un 10% de las familias españolas sufren esta violencia, pero aún no se han hecho todos los estudios pertinentes para poder evaluar ese porcentaje como correcto.

No se puede conocer un número porque muy pocos casos se denuncian. La gente no lo cuenta, es una pandemia silenciosa que nadie se atreve a contar.

Estamos llevando a cabo un proyecto en Castilla y León al que llamamos red de protección para ver a qué problema nos enfrentamos cuantitativamente.

 

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