Smoking Room

A la salida del Teatro Calderón una señora dijo que ojalá hubiera durado tres cuartos de hora más. Estaba disfrutando con los actores, con la obra, porque va directa al corazón del espectador. Todas las interpretaciones te dejan sacudido, golpeado, pensativo. Una pega: la risa tonta del compañero de butaca puso en guardia a las neuronas espejo que tomaron las de Villadiego.

FICHA TECNICA. Valladolid. Teatro Calderón. Smoking Room. Texto: Julio Wallovitz y Roger Gual. Intérpretes: Secun de la Rosa, Miki Esparbé, Manuel Morón, Pepe Ocio, Manolo Solo y Edu Soto.

 

El ser humano se reconoce de verdad en el teatro cuando las historias que se cuentan son verdaderas. Porque actuar no es entrar por una puerta y sentarse en un sofá. La herramienta de los actores es la lengua y la vida. La lengua es algo inmaterial que tiene que hilvanar pensamientos y deseos.

 

Viendo a Edu Soto y a Manuel Morón cómo se tomaban un verdejo (después de la actuación) por los alrededores de la Plaza Mayor de Valladolid y saludaban y se hacía fotos con quién se lo pidiera, uno se da cuenta enseguida que la herramienta fundamental con la que trabaja el actor es la vida paralela, lo que sucede a su alrededor. Ahí está toda la vida del actor, si ha comido bien, si no ha dormido, si está contento, si ha reñido con su pareja, si su hijo está enfermo, etc. Soto y Morón estaban pletóricos, solo recibían parabienes, eran conscientes de que el éxito de su obra de teatro tiene un nivel muy alto.

 

Cuando se consigue que una obra de teatro llegue a este nivel de autoexigencia y disciplina no necesita que nadie les estimule, que les empuje. El sentido de la responsabilidad es lo que marca la madurez de este elenco de actores, su capacidad para llegar al espectador y metérselo directamente en el bolsillo. Felicitar a Secun, Miki, Manuel, Pepe, Manolo y Edu por vuestra inteligencia, talento y trabajo y por romper las cadenas que liberan al espectador y le permiten pensar con libertad.

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