Siloé, este viernes en Tordesillas: "Vamos con la biblia de Valladolid allá por donde vamos"
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Siloé, este viernes en Tordesillas: "Vamos con la biblia de Valladolid allá por donde vamos"

Fito Robles, cantante del grupo vallisoletano, cuenta cómo está yendo el lanzamiento de su nuevo álbum, además de reflexionar sobre la situación de la cultura durante la pandemia.

Fito Robles y Xavi Road, componentes de Siloé.

¿Cómo está yendo el lanzamiento de su nuevo disco?

Pues la verdad es que está yendo mucho mejor de nuestras expectativas, mucho mejor de lo que, lógicamente, lo habíamos planteado. Sabíamos que el tema de las colaboraciones iba a ser potente pero no a tal punto. Para nosotros en cifras de una banda como nosotros alcanzar los 150.000, casi 200.000, oyentes mensuales en Spotify es una barbaridad. Además las colaboraciones también se traducen en abrirte a muchísimo más público que no es el tuyo normalmente y eso es increíble. Lo estamos viendo en los sitios en los que podemos agotar entradas así que, muy contentos.

 

¿Habéis tenido algún problema/inconveniente a la hora de realizar vuestros conciertos debido a las medidas sanitarias?

La verdad es que solo hemos anulado dos conciertos: Salamanca al coincidir con la cuarta ola y en Boiro, Galicia, que no nos dejaron. Pero al final solo tuvimos que cancelar esos dos de casi 40 conciertos que llevamos ya. El porcentaje es muy poco. Hemos tenido la suerte de poder acceder a salas, un pelín ya más grandes de lo que estábamos acostumbrados y, eso ha hecho que nos vaya medianamente bien. El que está fastidiado es el que está un peldaño por encima de nosotros que necesita al menos un aforo de 1.000 personas para arrancar la furgoneta y no puede, porque no están abiertas esas salas. La mayoría del ocio nocturno y discotecas no pueden abrir, por lo que es un inconveniente muy grande. También es verdad que a nosotros nos va bien pero vivimos un inconveniente en verano que es el “mundo del ticket” que es muy complicado. Vender tickets en salas o pequeños festivales es muy difícil  y nosotros no estamos en el punto ahora de vender 500 tickets a 25 euros. Si no estas muy arriba, estás jodido. Pero gracias a dios han salido pequeños ciclos que hemos podido hacer y seguir para adelante.

 

Vuestro último concierto fue en Ronda ¿cómo os recibieron?

La verdad que ha sido un éxito total, además eso sí que era venta de entradas, íbamos de cabeza de cartel y se vendieron todas. Cuando uno agota entradas es para estar muy agradecido lo primero a la gente, que son los verdaderos héroes. A veces lo decimos de manera gratuita pero no lo es, jugamos contra plataformas muy fuertes que la gente usa a modo de ocio en su casa como ‘Netflix’ o ‘Amazon Prime’ y que la gente elija gastarse 20 euros, 15 o 25  en verte a ti una hora de su tiempo, me parece increíble. Ellos son los verdaderos héroes, no nosotros. Normalmente las giras suelen estar mejor articuladas cuando hay un flujo de conciertos mayor y ya que íbamos. En Ronda hubiéramos hecho un par de conciertos más pero por la situación no se pudo. De todos modos, este fin de semana tenemos Tordesillas pero como no hay un flujo muy elevado de conciertos está todo muy desarticulado. De repente haces uno, haces un viaje como en Ronda de siete horas y de repente te tienes que volver. Aquí hay una máxima entre nosotros que es: ¿quieres salir a tocar o no?

 

¿Por qué el nombre de ‘Metrópolis 2.0'?

Siempre hemos pensado que hay un punto y un cruce de caminos en nuestro proyecto que es el mundo de la electrónica, al que pertenece Xavi  y el mundo del folk y de las bandas al que yo pertenezco. Entonces en la metrópolis es donde se juntaba la gente del pueblo, la que venía de una comunidad más pequeñita y se juntaban ahí con la gente de la urbe a hacer tratos, a negociar con lo que ellos tenían cada uno; nosotros igual. No es ningún trato porque nosotros somos esas dos cosas, ese cruce de caminos y la influencia de nuestra banda. Empezamos a poner el cronómetro a cero en lugar de hacerlo yo en solitario. Xavi y Óscar se unen y por eso elegimos ‘Metrópolis’ como nombre.

 

¿Lo consideráis una nueva etapa para el grupo?

Sí, totalmente. Es una etapa en la que han entrado a formar parte otros dos miembros. Es totalmente novedoso porque el flujo normal es que las bandas se vayan desintegrando y el cantante haga un proyecto en  solitario pero en este caso ha sido todo lo contrario. De un proyecto en solitario se ha acabado consolidando un proyecto de grupo y de banda. Es una etapa muy importante, una manera de ver un proyecto desde seis ojos diferentes.

 

¿Cuáles son los principales temas que tratáis en el álbum?

Hay un tema que es el más importante: La espiritualidad, porque creemos que es un tabú en España porque parece que molesta hablar de ese tema. Desde ‘Siloé’ creemos que es un tema inerte a los cantantes y a las personas que nos escuchan, como un frutero que hay en Cádiz. Tiene un creencia en algo, el ser humano tiene una fe y una creencia en algo. Nosotros no somos nada propagandísticos, no venimos a vender la vaina de nada, simplemente lanzamos preguntas al aire para que la gente se plantee cosas. Lo único que intentamos generar en nuestro público es un espíritu crítico hacia muchas cosas. Creo que el lado negativo de nuestra sociedad a veces puede verse en las redes sociales. Pero ese lado negativo nos hace seres incapaces de aburrirnos, de hacernos preguntas, simplemente masticamos y tragamos con todo lo que nos da la sociedad y lo cual no tiene por qué ser así. Los adeptos a ‘Siloé’ ya están acostumbrados a eso y este disco también es una conjunción de eso, de energía y emotividad. Somos una banda que nos  gusta mucho lo épico y lo emotivo, somos muy introvertidos en nuestro mundo interior además de enérgicos e intentamos plasmarlo también en los discos.

 

¿Cómo surge la iniciativa de añadir a tantos artistas invitados en este nuevo álbum?

Muchos de ellos ya habían formado parte en nuestros conciertos y la mayoría son amigos que nos acompañan en los festivales y nos vemos en los camerinos y dijimos: ¿ Por qué no hacer canciones con otras personas? Nosotros tuvimos la mala suerte de sacar este disco al inicio de la pandemia, concretamente el 21 de febrero. De modo que le dimos una vuelta y nos rodeamos de amigos para que ellos transformaran esa pequeña metrópolis que habíamos creado en una metrópolis aún más  e interesante. Por ejemplo, la visión que pone Belén Aguilera en ‘Luna Menguante’ o ‘Miss Caffeína’ con ‘La vida que me das’  es una vuelta de tuerca que nosotros seríamos incapaces de dar. Esta metrópolis se ha convertido en algo más grande gracias a la colaboración de nuestros amigos. Todo surge de la amistad y del cariño.

 

¿Qué le dirías a una persona con miedo a la pandemia que no se atreva a escucharos en directo?

Lo primero es que a veces vemos un fuego muy minoritario que es un macrobotellón que se ha hecho en Torrevieja y unos chavales la han liado o el humo en redes de personas que comentan que en el concierto de no se quién todos se quitaron la mascarilla. En verdad, esa no es la técnica general. Desgraciadamente las redes hacen que incendios muy pequeñitos parezcan macroincendios. Nada más lejos de la realidad. La mayoría de los conciertos se practican con una cultura muy segura y no ha habido ningún contagio en todo este tiempo y aún así se la ha martirizado a la cultura. Yo invito a la gente a que lo vea con sus ojos. Estoy seguro de que cuando lo hagan, llegarán a sus casas y dirán: “Joder, he estado todo este tiempo en casa sin apoyar a la cultura y no pasa nada”. Evidentemente, partiendo de que todo el mundo es libre de hacer lo que quiera, pero de corazón hay mucha gente esforzándose para que la rueda de la música simplemente gire.

 

¿Hacía qué nivel crees que ha evolucionado vuestra música?

Cuando yo comencé tenía 24 y ahora tengo 33. Todo ha cambiado, nuestra perspectiva del mundo y de la música ha cambiado. Lo primero porque hacemos las canciones entre tres personas y no las hago yo solo y, lo segundo, que en lo musical ni siquiera la palabra ‘culo inquieto’ nos define.  No somos personas que estaríamos haciendo un estilo de música toda la vida, ni muchísimo menos. Hoy hacemos un tipo de canciones, mañana otro y pasado mañana nos apetecerá hacer otra cosa. Pero en el fondo, todo lo que he contado sobre lo épico que es la vida y todas esas cosas es igual. Es decir, que utilizamos muchas veces los elementos que tenemos en nuestra época para llevar y mover el barco a donde nosotros queramos.

 

Si finalmente se realizan fiestas en Valladolid, ¿os gustaría tocar?

Me encantaría tocar de nuevo. Se han convertido en  un referente a nivel nacional. Cuando nosotros salimos fuera, allá  por donde vamos la gente alucina con que somos de Valladolid. Somos unos vendedores de biblias de nuestra tierra. Vamos con la biblia de Valladolid allá por donde vamos y siempre que realizamos un concierto empezamos con: “Buenas noches, somos Siloé y venimos desde Valladolid”. Eso siempre lo hemos hecho así y lo bonito de eso es que hay mucha gente que lo reconoce. Donde se respira el teatro de calle y la cultura, allí es Valladolid. Así que nos encantaría.

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