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Valladolid

'Siete Palabras' que reflejan "hechos", "acontecimientos", "experiencias vividas", "dolor" y "sufrimiento" para Nuria Calduch

La religiosa catalana se convierte en la primera mujer que pronuncia el sermón en sus 74 ediciones en Valladolid.

Publicado el 14.04.2017

Desde antes de las 10:00 horas la gente ya esperaba este Viernes Santo en Atrio de Santiago para ver salir la procesión que finalizó con el Sermón de las Siete Palabras. La agradable mañana y la tranquilidad se respiró en Valladolid al levantarse la ciudad. Con un cielo totalmente despejado y un sol que al principio ayudaba a combatir la fresca mañanera y que después te quemaba o te ponía moreno -eso ya depende de la piel de cada uno-, a las 11:00 comenzó este intenso día.

 

Fueron muchos los que no se quisieron perder el inicio, para después terminar en la Plaza Mayor. Allí el protagonismo lo adquirió Nuria CalduchLa religiosa catalana ha agradecido a Dios su fe en la "fortaleza", la "misión" y el "testimonio" de la mujer y el haber puesto la Iglesia "en manos" de su madre.

 

En una alocución histórica, al ser la primera mujer que pronuncia el Sermón de las Siete Palabras en sus 74 ediciones, la también integrante de la Pontificia Comisión Bíblica, ha confiado en que la "meditación" de las "siete palabras del crucificado" despierte "conciencias" y "avive" la solidaridad "en favor" de "seres humanos", "pueblos" y "naciones" que "padecen" las consecuencias del "odio", la "violencia", la "guerra", la "injusticia", la "corrupción", los intereses de los "poderosos" y los "desastres" naturales.

 

Flanqueada por los pasos correspondientes a las Siete Palabras a ambos lados del 'Cristo entre los ladrones' y arropada por miles de personas que se han concentrado en la Plaza Mayor de Valladolid, con representación de la vida política, religiosa, social y económica de Valladolid, la religiosa perteneciente a la orden Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret ha comenzado su glosa deteniéndose en el título de la misma.

 

Así, para la religiosa 'Siete Palabras' reflejan "hechos, acontecimientos, experiencias vividas, dolor y sufrimiento""Son gozo y esperanza. Cada una por separado y todas en su conjunto son expresión y síntesis de la vida de Jesús, una vida entregada libremente por amor a la humanidad", ha puntualizado.

 

A partir de ahí, se ha ido deteniendo en cada una de las palabras. Así, en la primera que reza "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen", Calduch-Benages ha incidido en un "perdón" que, a su juicio, Dios extiende a todos los que participaron y, "todavía hoy", participan en su pasión con la "indiferencia", el "desprecio", la "negación", el "ultraje" y, en el "peor" de los casos, la "persecución".

 

La segunda palabra, que se dirige a uno de los ladrones que fueron crucificados junto a Jesús 'Hoy estarás conmigo en el paraiso', "demuestra" la "eficacia" de su sacrificio, "su cruz transforma el mundo", con lo que enseña, a su juicio, que nunca es "demasiado tarde" para "arrepentirse" y "reconocer el error".

 

Ha sido en la tercera palabra, 'Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre' cuando la religiosa catalana ha ensalzado el papel de la mujer agradeciendo la confianza de Jesús en su "fe" y "fortaleza" en su "testimonio" y en su "misión" y haber apostado por "ellas" y por haber puesto la Iglesia "en manos" de su madre.

 

DRAMA INTERIOR

 

Si las tres primeras palabras de Jesús en la cruz han puesto de relieve su "misericordia" para con los demás (sus verdugos, el buen ladrón, su madre y el discípulo amado), las cuatro siguientes reflejan con "fuerza inaudita" su "drama" interior, su "lucha" entre la vida y la muerte, entre el "rechazo" y la "aceptación" del misterio.

 

"Cuatro palabras que dan testimonio del martirio del Hijo de Dios para la salvación de toda la humanidad", ha continuado.

 

En este sentido, en la cuarta palabra, en la que Jesucristo clama 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?', Calduch-Benages entiende que se nos "enseña" a aceptar los límites, las pruebas, los miedos y los fracasos y a "esperar contra toda esperanza".

 

Es en la quinta palabra, 'Tengo sed', cuando la religiosa hace un alegato en favor de hombres y mujeres "sedientos" que anhelan una "tierra", un "hogar" donde "echar raíces"; jóvenes sedientos que anhelan un "futuro", una "razón", una "ilusión" para "vivir"; niños sedientos de "amor", de "atención" y de "sonrisas"; ancianos sedientos de "compañía", de una palabra "amable", de una caricia "desinteresada".

 

Antes de que el sermón haya tocado a su fin, la religiosa ha elogiado la "fidelidad" al Padre y a la misión "encomendada" y ha agradecido que entregara ese "don misterioso", "dinámico" y "vitalizador" que "ayuda" a entender e interiorizar el mensaje, durante su reflexión en la sexta palabra 'Todo está cumplido'.

 

Por último, Calduch-Benages ha incidido en el "grito" que significa su séptima palabra, 'Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu'. "Un grito consolador para la humanidad sufriente y perseguida, un grito esperanzador para todos los que queremos seguirte", ha concluido.

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