Shock, utopía y desencanto
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Shock, utopía y desencanto

El Laboratorio de las Artes de Valladolid (LAVA) es un lugar donde las personas pueden reflexionar sobre diferentes situaciones sociales e incluso sobre la condición humana que es algo más complejo y profundo. También, como no, anima a mirar el mundo desde muchos puntos de vista.

 

¡Qué placer, qué nervios, qué azogue, cuantas preguntas, cuantas situaciones, cuánto talento, cuánta verdad, cuantas expresividad verbal y física, qué a gusto he estado este fin de semana en el Lava! ¡Cuánto he disfrutado! Me ha gustado mucho Shock 2 La Tormenta y la Guerra y Shock 1 El Cóndor y El Puma.

 

Han sido más de 6 horas disfrutando de un teatro que provee dignidad a los cuerpos, al pensamiento, al sufrimiento, al gesto y a las palabras. Porque Shock tiene todos los ingredientes que ofrece el teatro: la verdad, el engaño, el sentimiento, la manipulación, la venganza, la generosidad y la utopía que significa según Claudio Magris, no rendirse a las cosas tal como son y luchar por las cosas tal como debieran ser; saber que el mundo, como dice un verso de Brecht, le hace buena falta que lo cambien y lo rediman

 

El público asiste atónito a un combate entre las verdades y mentiras, la crueldad y la tortura, la incomprensión de los economistas y la manipulación de las dictaduras y las democracias que están dispuestas a defender siempre los intereses económicos de los ricos a costa… ya sabemos todos la respuesta.

 

Shock incita al espectador a vivir una aventura de altos vuelos. Invita a razonar de manera individual sobre acontecimientos que hemos visto en la televisión: golpe de estado en Chile, en Argentina; mundial del fútbol; Torres gemelas, Guantánamo, cumbres internacionales, etc.,

 

Sería imposible destacar a alguien del reparto. El encanto, la frescura, el dolor, la rabia, la emoción, la credibilidad, en definitiva, el talento del reparto de Shock se tiene que ver en todos los lados. Hay que reconocerlo, acaba de empezar la temporada y están en una forma física envidiable.

 

La atmosfera que se crea en la Sala Concha Velasco es la de un plato de Hollywood con unas pantallas donde el espectador se ve envuelto por el sonido y las imágenes que ha visto mil veces pero que vistas aquí parece que lo que ve acaba de suceder. Esta pasando lo que estás viendo.

 

El lenguaje utilizado llega vivo al público, vibrante, que cala, tiene que ser dificilísimo, madre mía, aprenderse esos diálogos de ocho minutos o más y soltarles con esa precisión, claridad y convicción.

 

Hay muchas cuestiones de las que el espectador tiene que reflexionar después de ver Shock, una de ellas es hasta donde ha llegado la mentira en la política internacional y otra es sí la política es capaz de asumir la verdad de los hechos. Merece gira galáctica.

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