Ser padres en tiempos de coronavirus: la experiencia de Alberto y Araceli

Araceli y Alberto, con sus hijos Araceli y Tomás en brazos. TRIBUNA

El pequeño Tomás vino al mundo en la Clínica Campo Grande de Valladolid el 23 de marzo, y sus padres cuentan desde las medidas que tuvieron que tomar hasta la “extraña” sensación de estar con su bebé en período de confinamiento

Un tiempo insólito, unos días raros y una incertidumbre que se incrementa junto a la sensación de no saber cuánto va a durar esto. Y sucedió en esta cuarentena cuando Araceli Molina y Alberto Postigo fueron padres por segunda vez, hace poco más de diez días.

 

Es imposible saber qué imagen del mundo tendrá el pequeño Tomás Postigo, pero lo que es seguro es que se lo esperaría un poco más grande y con más gente. Ya que, junto a sus padres y a su hermana, como prácticamente el resto de la gente, están envueltos en un confinamiento al que cada día se van acostumbrando un poco más.

 

Araceli, murciana de nacimiento pero afincada en Valladolid, admite que al principio tuvo una sensación de “bastante incertidumbre y un poco de miedo” por el desconocimiento de la situación tan fuera de lo común. Esas emociones se ven altamente alteradas por la cantidad de información en las noticias dedicadas al colapso de hospitales. Pero ninguna preocupación supera a lo gratificante de tener un hijo; “es una alegría, y no podemos estar más felices”, cuentan ambos al unísono.

 

Los padres de Tomás confiaron plenamente en la profesionalidad del personal del Hospital Campo Grande, pero Araceli relata que fue “difícil". "Aunque se extremaran las medidas de higiene, puede ser que, por un simple descuido, piensas en que a ver si vas a salir también contagiada, o mi bebé… Y ese miedo existía”.

 

Por su parte Alberto hace ver que nada más llegar al hospital tuvieron que contestar a unas preguntas relacionadas con la expansión del COVID-19. ¿Cuáles? “¿Habéis estado hace poco en Madrid, País Vasco o Cataluña?”, “¿Y en Italia”, “¿Habéis estado en contacto con alguien que haya tenido el virus?”, “¿o con alguien que viniese de esos sitios?”. Todo para extremar las precauciones. Desde el servicio del Hospital, también les proporcionaron mascarillas y guantes, pidiéndoles que mantuvieran una distancia de seguridad con las personas en todo momento.

 

Es el segundo parto que tenemos en el mismo hospital. En el anterior no hubo ningún problema; para pasar el tiempo había momentos en los que salía, paseaba por los pasillos, e incluso podía venir gente. Pero en este había que tener cuidado, nos dijeron que intentásemos no salir de la habitación, y yo era el único que podía entrar, nada de visitas”, detalla Alberto sobre cómo vivieron esos días.

 

Eso sí, Alberto agradece a las enfermeras del Hospital ya que, con la cafetería y los bares cercanos cerrados, le ofrecieron y proporcionaron el desayuno y comida desde el propio centro. Un gran gesto para evitar su desplazamiento a casa. Desde el centro estuvieron atentos en todo momento, y tanto Araceli como Alberto aseguran que les atendieron "igual de bien que la otra vez". "Lo único que, en vez de hablarnos a un metro, se alejaban un poquito. Personal y profesionalmente han sido un 10”.

 

Tras salir hacia casa un par de días después del parto, ambos padres cuentan con una risa un poco nerviosa que fue “cuanto menos extraño y raro”. Araceli refleja la importancia de ver al niño por parte de la familia, y se hace complicado, más aún si parte de la familia, de Murcia, no es de la misma ciudad.

 

Teníamos organizados unos planes: iba a venir mi familia, nuestros amigos… y la ilusión de tener un hijo significa el doble si la compartes. Y al final, el no poder presentárselo a nadie, salir del hospital con mascarilla y guantes y casi corriendo al coche, en un día en el que hacía buenísimo y las calles estaban vacías. Cuanto menos es extraño y se lo contaremos el día de mañana, cuenta atónita Araceli, la mamá de Tomás.

 

Desde el nacimiento, ya que ellos viven a apenas diez minutos andando del Hospital, Araceli no ha salido de casa y Alberto únicamente lo justo para comprar, y el entorno cercano de la familia tan solo conoce al pequeño por videollamada y fotos. Hay que extremar las precauciones y, aunque cueste, en este caso especialmente para la familia de Tomás es momento de quedarse en casa.