Semana Santa en casa y pasada por agua

Los amantes de las procesiones se consuelan sabiendo que aun sin tener que estar recluidos no podrían disfrutar de estas en las calles de Valladolid.

Por primera vez en muchos años la Semana Santa de Valladolid se ve obligada a ser suspendida por una causa ajena a la climatología. El coronavirus ha obligado a la sociedad a quedarse recluida en casa y suspender las procesiones de estas fechas en las que la ciudad se convierte en un museo de la pasión gracias a la belleza de las tallas que desfilan.

 

Para todos los amantes de estas fechas es un gran varapalo quedarse sin procesionar después de tanta preparación, aunque se quedan con que el tiempo no parece acompañar, por lo que algunas de las procesiones que deberían haber salido también habrían tenido que ser suspenidas por el temporal, concretamente la lluvia.

 

La Semana Santa está marcada por la inestabilidad que provocará el sucesivo paso de sistemas frontales asociados a borrascas que afectarán a buena parte del país y que dejarán lluvias, sobre todo al norte y a la mitad oeste de la Península, donde además tendrán temperaturas más cálidas de lo normal, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET).

 

Este martes se esperaba un día apacible, pero a lo largo de la tarde las nubes descargaron lluvia. De cara a este miércoles, se espera la llegada de otro frente que de nuevo dejará precipitaciones al oeste de Castilla y León y que podría afectar a la provincia.

 

De cara al jueves, Del Campo ha adelantado que el frente irá avanzando por el oeste de la Península y dejará lluvias y chubascos tormentosos. Las temperaturas máximas bajarán y ya no se llegará a 20 grados centígrados.

 

Respecto al viernes, existe aún bastante incertidumbre parece que la inestabilidad puede ir aumentando y podría llover con intensidad, lo que provocaría que se suspendiera la procesión general del Viernes Santo en Valladolid. "En general será una semana muy inestable, con lluvias y chubascos tormentosos", ha resumido el portavoz.

 

De cara al fin de semana las previsiones aún no son certeras, pero las lluvias podrían persisitir y continuar con la suspesión de las cofradías vallisoletanas. Este año ha tocado quedarse en casa, pero la ilusión y la pasión es la misma, sea la lluvia o el coronavirus el que obligue a suspender las procesiones.