“Se tiene que reconocer también a los camioneros, trabajadores de supermercado o agricultores, esto es una cadena”

Así lo reclama Puri, trabajadora del Supercor de la calle Puente Colgante de Valladolid, uno de esos comercios indispensables para abastecer a los ciudadanos durante el Estado de Alarma

Puri, trabajadora del Supercor de la calle Puente Colgante. J. POSTIGO

Horas y horas de confinamiento en casa, con ganas de volver a pasear, abrazar y celebrar. Esa es la situación de muchos ciudadanos durante el aislamiento social ordenado en el Estado de Alarma decretado en España por la expansión del coronavirus COVID-19 . Mientras, por otro lado, muchos trabajadores salen cada día de sus hogares para empezar su jornada laboral y procurar que el resto tengan lo necesario para poder cumplir con su parte de responsabilidad en esta lucha.

 

María Cinta Cortes Gutiérrez, a quien todos llaman Puri, es una de las trabajadoras del Supercor de la calle Puente Colgante de Valladolid. Ella es una de esas personas que forma parte de un largo proceso cuyo objetivo final es que todos los ciudadanos puedan tener en sus casas los productos esenciales y necesarios.  Así lo reivindica: “al igual que se aplaude el trabajo de los sanitarios, se tiene que reconocer también a los camioneros, trabajadores de supermercado o agricultores, esto es una cadena”.

 

Tras 32 años en la empresa, estos días a su uniforme se han sumado la mascarilla y los guantes y a sus tareas se han añadido algunas nuevas, como la limpieza con líquido desinfectante de la caja donde pasa varias horas al día. “Con el líquido limpiamos todo, hasta el teclado y el datáfono”,  relata, al tiempo que recuerda que a su llegada al comercio los clientes disponen de un dispensador de gel y guantes para realizar sus compras.

 

En su nueva rutina laboral, Puri debe estar pendiente de que se respeten las distancias de seguridad entre los clientes, para lo que se han marcado líneas en el suelo, o controlar que no haya exceso de personas. Su trabajo ha cambiado mucho en estos días con las medidas de seguridad impuestas por la cadena para que tanto ella y sus compañeras, como los clientes, estén protegidos del contagio.

 

“Algunos respetan las medidas, otro no”, explica Puri, para lamentar que a veces tengan que “llamar la atención” a la gente. “Vienen muchas personas mayores, porque en la zona viven muchos, y varios no respetan las medidas, creo que no entienden bien lo que está pasando”, añade.

 

Así, recuerda que los mayores que acuden a comprar al establecimiento intentan seguir su acciones normales y entablar conversación con ella, como hacen habitualmente, sin darse cuenta de que no es el momento: “las cajeras también hacemos un poco de psicólogas”.

 

Frente a la imagen de desabastecimiento que se da en vídeos y fotografías que circulan por redes sociales, esta trabajadora incide en que en el supermercado en el que trabaja solo se dio un día, el primero y porque “no se esperaba” esa situación.

 

Igualmente, subraya que tienen más trabajo y que a la plantilla de 26 personas de este centro se suman otros tres compañeros de otros centros de la empresa El Corte Inglés, dueña de la cadena, para “echar una mano” ante la situación.

 

Dentro y fuera de su trabajo, y como muchos, Puri siente esa preocupación que despierta la situación que se vive por la aparición del coronavirus y la declaración del Estado de Alarma, aunque valora que la cantidad de trabajo que tienen estos días evite que piense demasiado en la situación.

 

Mientras una parte de los ciudadanos cumplen con la responsabilidad de mantenerse en cuarentena, algunos teletrabajando desde sus hogares, Puri acudirá al establecimiento en el que trabaja desde hace tres décadas para que la cadena que asegura el abastecimiento de la ciudadanía no deje de funcionar. Ella, al igual que muchos trabajadores, realiza una labor vital.