¿Se deberían prohibir los móviles en los centros educativos de Valladolid?

Un menor con un móvil a la puerta de un instituto de la provincia. M.O.

Colegios e institutos tienen libertad para regular el uso de estos dispositivos y la Consejería de Educación descarta prohibirlos porque no tienen una connotación negativa "en sí mismos"

Los teléfonos móviles ya son un objeto más en las mochilas de los estudiantes. Es raro no ver a un menor con un dispositivo de este tipo por la calle e, incluso, en los institutos y colegios. 

 

Ahora, el debate sobre la regulación común de su uso se ha reavivado por la decisión de la Comunidad de Madrid de prohibirlos tanto en el horario lectivo como en los recreos por las problemáticas que pueden generar, como distracciones, acoso o desigualdad.

 

¿Cuál es la situación en Valladolid? En la provincia, la Consejería de Educación es la encargada de aplicar una normativa en este aspecto y, hasta el momento,  da “autonomía” a los centros docentes de Castilla y León, región en la que los menores pasan casi tres horas al día delante de una pantalla, más que la media española, según el informe ‘Las pantallas y los niños en Navidad’ elaborado en noviembre de 2019 por Multiópticas.

 

Los dispositivos electrónicos pueden contribuir a la formación curricular y no tienen en sí mismos una connotación negativa”, indican a TRIBUNA fuentes de la Consejería de Educación, que no está a favor de la prohibición.

 

Desde el área dirigida por Rocío Lucas explican que en la mayoría de colegios e institutos ya está limitado su uso al contenido pedagógico, por lo que descartan llevar a cabo una regulación autonómica al respecto.

 

De este modo, en Valladolid, al igual que en el resto de provincias castellano y leonesas, los centros son libres a la hora de gestionar la presencia de los móviles en sus aulas.

 

Ese es el caso del IES Ramón y Cajal. “Ahora estamos estudiando una modificación del reglamento para abordar la regulación de su uso en los pasillos o en el recreo”, apunta Antonio López, jefe de estudios de este centro educativo situado en el barrio vallisoletano de Delicias, quien concreta que el actual reglamento tiene limitado el uso de aparatos electrónicos en las aulas, pero no en el resto de las instalaciones. 

 

"UTÓPICO"

 

“Hay mucha discrepancia entre el profesorado, algunos están a favor de prohibir su uso y otros consideran que es un elemento que forma parte de la vida cotidiana de todo”, detalla López, para cuestionar cómo se puede limitar el uso de los dispositivos: “Es utópico, hay cosas inabordables”.

 

Igualmente, argumenta que en el centro se usan estos aparatos como herramienta en algunas asignaturas  y asegura que las sanciones o problemas derivados por el uso del móvil han sido “mínimas”.

 

Por último, apunta a las familias, incidiendo en que son ellas quienes tienen que “concienciar” a los menores sobre su manejo responsable, lo que se complementaría a los talleres que ya llevan a cabo para promover un manejo responsable.

 

La posición de los padres es similar. Desde la  Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado de Centros Públicos de Valladolid (Fapava), su presidenta, María Capellán,  marca dos posturas distintas en función de la categoría educativa.

 

“Más que prohibir, nosotros apostamos por la educación en todas sus formas”, subraya. Y es que Fapava no apoya la prohibición del uso de dispositivos móviles en centros de Educación Secundaria en “la era de las nuevas tecnologías”,  ya que se privaría a los alumnos de “algo que les puede beneficiar” y que en “algunas” asignaturas es una herramienta útil y “a su alcance”.

 

EDUCAR EN SU USO RESPONSABLE

 

Ante la existente preocupación de que estos dispositivos promueven la distracción y son utilizados, en algunas ocasiones, como medio de acoso escolar o ciberacoso, sobre todo a través de las redes sociales, la presidenta de la Federación defiende  educar en un “uso responsable”.

 

Para ello, aboga por llevar a cabo charlas en las que se apunte a las “consecuencias” que puede tener un mal uso de los teléfonos y, sobre todo, de las redes sociales a las que los menores acceden. Estas acciones ya se llevan a cabo en distintos centros, como indica María Capellán.

 

Asimismo, incide en que utilizar los ‘smartphones’ como herramienta para “buenas experiencias educativas” es mejor opción para los padres que el uso de tablets o ordenadores, ya que la mayoría de menores de educación secundaria ya tienen un dispositivo móvil, mientras que los segundos suponen un coste “de mantenimiento” a parte para las familias.

 

“Si se da el caso de que un niño no dispone de móvil en algunos centros públicos se hace el trabajo en grupo para que ese niño pueda hacerlo”, apunta, como respuesta a si su uso como material escolar ahonda en la desigualdad social del alumnado. Así, descarta la opción de prohibir su uso y añade que éstos permiten que los menores estén “comunicados con sus padres en todo momento”.

 

Al hablar de estudiantes en Educación Primaria la postura de la Fapava es opuesta. “Es totalmente distinto, los niños no tienen edad ni capacidad para llevar un móvil, no entiendo la moda de regalar un teléfono a los nueve años”, sostiene la presidenta de la Federación.

 

Asimismo, para recalca que “cada edad tienen sus cosas” y reconocer que un niño menor de doce años tiene que “tener límites” en esta cuestión porque “tienden más a su uso sin saber diferenciar qué está bien y qué no”.

 

Con el debate abierto, y con la manifestada postura de la Consejería de Educación, competente en este ámbito, los centros de la provincia mantendrán su libertad a la hora de regular la presencia de teléfonos móviles en sus instalaciones.

 

Así, colegios e institutos tendrán que solucionar internamente la disputa sobre estos dispositivos y adaptar sus Reglamentos de Régimen Interior a la era de las nuevas tecnologías. Mientras, hay una apuesta clara: limitar su uso a cuando sea necesario como herramienta educativa y educar en su uso responsable, dentro y fuera de las aulas.