Óscar Puente: “La próxima legislatura seré alcalde de Valladolid y no ministro” (Primera parte)

Primera parte de la entrevista con Óscar Puente, en la que el alcalde nos relata cómo llegó a la alcaldía, la relación con sus socios de Gobierno, un breve balance de la legislatura o sus objetivos para 2019.

Óscar Puente, en su despacho. SERGIO SANZ

Han pasado 31 meses y algunos días desde que Óscar Puente alzase el bastón de mando al cielo, en señal de victoria, descargando la tensión de muchos años de trabajo para llegar a convertirse en regidor, su verdadero sueño.

 

El 2017 agota sus hojas en el calendario y es buen momento para hacer un balance de los dos años y medio de mandato que lleva Óscar Puente al frente del Consistorio municipal, con sus luces y sus sombras. TRIBUNA ha querido entrevistar al regidor en una conversación larga y profunda para analizar lo qué ha dado de sí todo este tiempo.

 

El alcalde nos recibe en su despacho, esa oficina tan rococó, que se abre a la Plaza Mayor y en la que cuelgan todo tipo de obras de arte, pero también recuerdos, no solo de Puente sino de sus antecesores más inmediatos. Tomamos asiento, en unos confortables sillones de piel granate, donde Puente desparrama sus más de 190 centímetros de humanidad. Disponemos de cuarenta y cinco minutos, algo menos… la cita no ha comenzado puntual. Ya se sabe obligaciones de alcalde…

 

Para facilitar su lectura, fragmentaremos la entrevista en varias entregas. Vayamos con la primera

 

PREGUNTA: ¿Imaginó alguna vez ser el alcalde de Valladolid?

RESPUESTA: Lo he dicho muchas veces: era para lo que me estaba preparando y por lo que estaba luchando; aunque también me imaginé que podía no suceder. Era realista, sabía que era muy complicado, aunque siempre tuve confianza.

 

P: ¿En qué momento se vio cómo regidor de la ciudad?

R: En la noche de las elecciones. No afronté ese día con demasiado optimismo, traté de estar frío porque no quería llevarme un chasco, pero había algo en mi interior, un remusguillo especial. Cuando comenzó el recuento y vi el diez-diez [diez concejales PP, diez ediles para el PSOE], que es como empezó lo dije claro: ‘esto acaba 12-8 y gobernamos nosotros’. Así fue.

 

P: A pesar de ello, necesitó apoyos de otros partidos…

R: Pero eso no está mal. Los apoyos de otros partidos te aportan cosas. Esta etapa está siendo muy interesante. La izquierda en España tiene una historia de enfrentamientos y autodestrucción muy grande y nosotros la estamos rompiendo. El ambiente que hay en el equipo de Gobierno es excelente, las ganas de aportarnos cosas mutuamente están ahí… Seguro que me han empujado a hacer cosas que yo solo no me había atrevido. Nos complementamos muy bien y no me encuentro incómodo por tener que gobernar con socios. No sería justo sino reconocería que el comportamiento que están teniendo es muy positivo y responsable para la ciudad.

 

P: Algunos se han empeñado en demostrar que la relación con sus socios de Gobierno no es tan buena como dice…

R: La relación está mucho más fuerte que cuando comenzamos. Ahora nos conocemos mucho más, hay unos lazos de solidaridad lógicos cuando un grupo afronta los problemas y la relación es difícilmente mejorable. El otro día lo decía: ‘preguntad por ahí para ver si algún grupo tan numeroso como el nuestro se ha ido a cenar por Navidad, nosotros sí lo hemos hecho’. Nos llevamos estupendamente en lo personal y en lo político.

 

P: ¿Es un ejemplo a nivel nacional?

R: Sin ninguna duda. No creo que haya un Gobierno en España formado con dos grupos políticos y con un apoyo externo que necesitamos para los quince votos, que sea un Gobierno tan bien avenido como el de Valladolid.

 

P: Para alguien como usted con una vocación clara de servicio público a la ciudadanía ¿hay algo más importante que ser alcalde?

R: Es lo máximo a lo que uno puede aspirar como vallisoletano y como persona con vocación de servicio y con mucho amor a la política municipal. Lo es todo. Quería ser alcalde de mi ciudad y lo he conseguido. Es la cumbre, no puedo ir más arriba, aunque hay gente que piensa que a lo que aspiro es a ser ministro; no me conocen. Esta es mi meta.

 

P: Viajemos al futuro. Mayo de 2019. ¿Se ve como candidato del PSOE a la alcaldía? ¿Se ve como alcalde?

R: Como candidato sí. Por los propios estatutos estoy excluido de acudir a Primarias y como alcalde espero que también. Por lo que pulso, por la sensación que yo veo en la calle, más allá de los datos que tendremos no tardando mucho, la continuidad es lo que más probabilidades tiene. La gente está contenta, la ciudad ha visto que no había ningún motivo para la preocupación, que lo que funcionaba bien sigue funcionando y muchas más cosas que han mejorado: más políticas sociales, una ciudad más abierta… y todo se ha hecho con un equipo de Gobierno a pie de calle con la ciudadanía. No se ha roto nada y hay un Gobierno que dialoga y escucha, con más presencia en la ciudad.

 

 

P: ¿Qué escenario prevé en las urnas en 2019?

R: Es muy difícil pensar que vamos a ir a ninguna mayoría absoluta de ninguna fuerza política. Yo veo a un PP a la baja; creo que las fuerzas de la izquierda mantendremos lo que tenemos o incluso creceremos y la incógnita es cuánto va a bajar el PP y cuánto a subir Ciudadanos, aunque también debo recalcar que como proyecto municipal, Ciudadanos en Valladolid no ha aportado gran cosa: pasaron de dos concejales a un en tres meses y su aportación está siendo tremendamente limitada.

 

P: ¿No le tienta un posible ministerio si su amigo Pedro Sánchez accede al Gobierno?

R: En absoluto. Ya lo digo bien claro: no voy a ser ministro.

 

P: Esta conversación se está grabando…

R: Sí, sí. Lo digo con total tranquilidad… Mi objetivo para la próxima legislatura, de 2019 a 2023, es ser alcalde y no ministro. Es más, yo quiero ser candidato en 2023.

 

P: Muy largo lo fía…

R: Es mi plan, he peleado quince años para llegar aquí y no me voy a ir a ningún sitio. Aquí estoy a gusto, es lo que me apetece…

 

P: Y la limitación de mandatos ¿dónde queda?

R: Tengo claro que el tercer mandato sería el último. Entonces sí que podría pasar a hacer otras cosas. Creo que ocho años se queda corto y doce probablemente sobren dos años. Lo ideal serían diez años, en mandatos de cinco años. Pero bueno, para ese tercer mandato se habrá culminado un proyecto y ahí sí que será el momento de plantearse otros retos. Por el momento, tengo un trabajo que hacer, una ciudad que tenemos en la cabeza y esperan años bonitos porque la economía va a mejorar, las posibilidades también va aumentar y ese momento hay que aprovecharlo para dar a Valladolid el empujón que necesita.

 

P: Termina 2017 y con él ya dos años y medio de Gobierno de Puente ¿qué balance en líneas generales hace el alcalde de estos 30 meses de Gobierno?

R: Un avance muy claro en políticas sociales, traducido claramente en un incremento presupuestario de cinco millones de euros; eso al final se nota en comedores escolares, ayudas para la compra de material escolar, ayudas de emergencia para pobreza energética, más atendidos en la asistencia a domicilio… las políticas sociales se han expandido en un momento de necesidad. También una apuesta muy fuerte por el deporte de base, el deporte como motor del turismo, una apuesta por reforzar la apuesta cultural y atraer mucho turismo de eventos. Las cifras ahí están, en estos dos años se han batido todos los récords de recepción de turistas en Valladolid, creciendo el triple que la media nacional. Esto podemos ponerlo en relación con una nueva imagen de la ciudad: la gente desde fuera nos ve con otros ojos. El Gobierno de la ciudad se ha convertido en un referente del cambio que puede necesitar España, apuesta por los servicios públicos, remunicipalización del agua…

 

(Continuará)