Óscar Puente: “La asignatura pendiente de Valladolid son más oportunidades para que los jóvenes se queden” (Segunda Parte)

Segunda parte de la entrevista con el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, en la que repasa algunos de los hitos y problemáticas de sus dos años y medio de mandato.

Óscar Puente habla por el teléfono, en el Ayuntamiento de Valladolid. A. MINGUEZA

Prosigue la conversación de TRIBUNA con el alcalde de Valladolid, Óscar Puente. Sin en la primera parte de esta extensa entrevista, hablábamos con el regidor de sus inicios al frente de la alcaldía, así como sus objetivos para la próxima legislatura, es hora en este capítulo de hablar de algunos de los hitos y probloemáticas que han marcado el periodo 2015-2017: Soterramiento, Auvasa, Pilarica, remunicipalización del Agua, Ciudad de la Justicia así como las asignaturas pendientes. Óscar Puente, alcalde de Valladolid, responde.

 

PREGUNTA: Uno de los cambios más palpables del nuevo equipo de Gobierno ha sido el reenfoque de la Ciudad de la Justicia, dejando el proyecto de Girón para apostar por el entorno de San Pablo

RESPUESTA: Efectivamente, es un cambio de enfoque de lo que tiene que ser la ciudad. Cuando se ha apostado por la salida de los equipamientos del centro lo que ha producido ha sido un daño en el comercio. Nosotros queremos revertir esa situación y con el mantenimiento de la Ciudad de la Justicia en el centro lo que se persigue es potenciar la idea de la ciudad que tenemos, con un comercio de proximidad clave, en la que la gente pasea por la calle, va a comprar por el centro. Nuestro modelo es una ciudad en la que hay vida, hay seguridad, hay luz y actividad en las calles. Por el contrario, el modelo de dispersión de sedes obliga a utilizar el coche para todo, a que la gente vaya al organismo y haga su gestión y se vuelva a su lugar de procedencia, sin permanecer en el lugar. No es nuestro modelo.

 

P: Si se pudiera cuantificar las búsquedas más habituales en google de los vallisoletanos quizá la palabra soterramiento encabezaría el ránking. ¿Se ha rendido el equipo de Gobierno que usted lidera a la vieja aspiración de soterrar las vías?

R: No. En la vida, a veces, hay que ser frío y realista. Cuando uno se empeña en darse cabezazos contra una pared al final se acaba uno rompiendo la crisma. Lo que hay que hacer es afrontar las cuestiones con realismo. El soterramiento no era posible, la deuda nos comía. Había que tomar una decisión que afecta a temas muy importantes, desde luego nada menores, como es de Talleres, que estaba paralizado como consecuencia de la situación de la Sociedad. Había que afrontar un proyecto de integración lo más realista posible. Yo estoy convencido de que al final rentará tributo. Que quien mantiene una mentira y pretende seguir engañando a los ciudadanos, pagará el precio y quienes hemos cogido el toro por los cuernos y nos hemos decidido a hacer una intervención realista en la ciudad, seremos entendidos por los ciudadanos.

 

P: No le ha temblado la mano a la hora de cerrar el centro de la ciudad al tráfico por contaminación.

R: Los ciudadanos desde el primer día lo han recibido muy positivamente. Estoy sorprendido. Era una medida sin precedentes y se podía esperar una reacción virulenta desde un sector de la población, que finalmente no se ha producido. La ciudadanía lo ha entendido porque cada vez está más sensibilizada con el medioambiente y en todo lo que tiene que ver con la salud. La respuesta ha sido muy favorable, pero también digo que estas medidas tienen que estar plenamente justificadas, no se pueden hacer por capricho. 

 

P: Valladolid ha sido referente en esta materia ¿se han puesto en contacto otras ciudades con el Ayuntamiento para pedir referencias?

R: Sinceramente no lo sé. Pero yo tengo la sensación de que hay mucho temor por parte de los gobiernos municipales a aplicar este tipo de medidas. Quizá si probaran se darían cuenta de que el ciudadano entiende las cosas, cuando se explican, se justifican y se relacionan con la salud. Hay que ser valiente. Valladolid y Madrid han sido las referencias, pero en Madrid –desde mi punto de vista- se tenía que haber llevado la delantera y han tomado medidas bastante poco valientes.

 

P: Estas medidas han provocado un conflicto con los comerciantes

R: Los comerciantes en general entienden lo que se está haciendo. Mantenemos un diálogo constante con ellos y comprenden la situación. Otra cuestión son temas como la carrera de la San Silvestre: no se puede cortar el tráfico por cualquier cosa y más en fechas tan señaladas.

 

P: Con la mano en el corazón ¿Hubiera llevado a cabo Óscar Puente la llamada remunicipalización del agua si no hubiera gobernado con los apoyos de Valladolid Toma la Palabra?

R: No ha sido una imposición. Yo he afrontado el proceso con una idea muy abierta: no quería la gestión privada y estaba abierto a las dos posibilidades que quedaban: Sociedad Mixta o Sociedad cien por cien pública. Al final los informes me han demostrado que la Sociedad Pública tiene muchas más ventajas que la Mixta. En este momento nos salía más cara la aportación económica de un socio que pedir un crédito a un banco, tal y como están los intereses. Al absorber todo el personal anterior también hemos absorbido todo el conocimiento, con lo cual la decisión estaba clara. Estoy muy satisfecho de la decisión y creo que se ha hecho muy bien.

 

 

P: Más quebraderos de cabeza: Auvasa. ¿Quizá haya sido el conflicto más enquistado en lo que va de legislatura?

R: Auvasa me da muchos disgustos, porque he percibido poco compromiso. En una empresa que cuenta con una aportación pública tan bestial todos los años, ver esa falta de flexibilidad, perspectiva… duele. Trabajar en una empresa pública, con un trabajo seguro, con unas condiciones salariales impresionantes, con unas condiciones sociales inmejorables y que estemos pidiendo un poquito de flexibilidad a los trabajadores en este contexto y no la concedan es cuanto menos decepcionante. Parece ser que ahora las cosas están un poco más tranquilas, ojalá se puedan encauzar y podamos avanzar en una sociedad más al servicio de los usuarios y menos hacia los que conducen los autobuses.

 

P: Con los vecinos de Pilarica también ha habido momentos tensos en estos dos años ¿cómo lo ha vivido el alcalde?

R: Los vecinos de Pilarica tienen razones para estar enfadados. Han pasado dos años del cierre del paso a nivel y siguen en la misma situación. Es verdad que nosotros no cerramos este paso y que los que tenían la obligación de prever lo qué iba a suceder era la anterior corporación o el ministerio de Fomento. En todo caso nosotros tenemos que resolver el problema y afortunadamente estamos ya a punto de empezar a solucionarlo. En enero, esperemos, que comiencen las obras de los dos pasos subterráneos y que uno de ellos, la Plaza de Rafael Cano, esté completamente terminada en octubre de 2018.

 

P: ¿Cuáles son las asignaturas pendientes, qué cosas tiene que mejorar Valladolid en los próximos años?

R: Valladolid tiene que mejorar en casi todo, pero tiene un nivel de servicios públicos muy alto. De hecho el grado de satisfacción de los vecinos de Valladolid con este tipo de servicios es de los más altos de España. Pero creo que la asignatura pendiente es la oportunidad para que la gente joven se quede. Hay casos inevitables, pues existen determinadas carreras profesionales que para desarrollarlas hasta sus últimas consecuencias tiene que ser en ciudades como Madrid y Barcelona, pero yo creo que Valladolid se tiene que convertir en una ciudad que ofrezca muchas más alternativas. Estamos trabajando en el parque Agroalimentario o la diversificación del tejido industrial y esos son los retos que tenemos que afrontar en el medio y largo plazo.

 

P: ¿Y en el corto plazo?

R: Sin duda, seguir mejorando la calidad de los servicios día a día.

 

P: Antes hablábamos de las confrontaciones internas, pero en estos dos años quizá se ha superado una oposición histórica entre las ciudades de Valladolid ¿Cuánto ha ayudado la relación personal de sus dos alcaldes, a pesar de ser de partidos opuestos?

R: Toño [Silván] y yo somos dos personas que, aunque siendo de partidos de diferente signo político, somos de un talante personal muy parecido. Yo creo que en el ámbito municipal la impronta personal es muy importante y las dos ciudades se han beneficiado de una forma de ser menos proclive al conflicto y mucho menos buscarlo de manera gratuita. León y Valladolid hoy caminan en una dirección completamente diferente, de la mano, algo que creo que beneficia a la imagen de nuestra ciudad, que se percibe menos hostil, menos acaparadora, convirtiéndose en una ciudad más colaboradora y amable.

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