San Pelayo, resistencia contra el censo

D.Á.
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El municipio de Valladolid cuenta ahora con 53 habitantes ya que en los últimos años ha ganado población, lo que supone esperanza para un pueblo que se mantiene en cifras parecidas a hace 70 años. Es la oposición rural contra el olvido.

"Cuando mi abuela era pequeña San Pelayo tenía 70 habitantes. Ahora somos 53, y cuando entré como alcaldesa, hace dos años, éramos 43". Son las palabras de Virginia Hernández, primera edil del municipio y en cuya hoja de ruta se sitúa en lugar preferente la lucha contra la despoblación de un mundo rural que cada vez más se ve arrinconado por la gran ciudad. 

 

San Pelayo (a 30 kilómetros al oeste de la capital) podría ser como esa pequeña aldea gala creada por René Goscinny que, asediada por los romanos, se resiste a ser conquistada. Aquí no hay druidas, ni cuentan con el pequeño Asterix ni el gran Obelix, pero sí tienen energía de sobra para intentar buscar soluciones a una problemática que afecta a muchos municipios de Valladolid: se quedan sin gente. 

 

Por eso este fin de semana del 18 al 20 de agosto han organizado el festival '4 Gatos', una iniciativa que busca concienciar sobre la situación de los pequeños pueblos que ven como año tras año pierden población. Alguno ya sin remedio, convertido en fantasma. Otros, como San Pelayo, que se aferran a la vida a pesar de no tener negocios, ni escuela, ni calefacción en el Ayuntamiento (que sirve como local multiusos). A pesar de que hace solo dos meses que llegó un Internet de calidad ("un básico para comprar, vender, comunicarse... debería ser un derecho garantizado por la Administración" defiende la alcaldesa), o de estar comunicados con la capital por un autobús que sale una única vez, a las 10:15 am, los lunes, miércoles y viernes desde San Pelayo.

 

LOS 'CUATRO GATOS' PINTADOS EN SAN PELAYO. D.Á.

 

"No es una lucha perdida. Si lo fuera no estaríamos haciendo esto. El padrón en San Pelayo siempre ha sido constante, y siempre que se ha puesto a la venta una casa se ha comprado" analiza Hernández, quien cuenta "entre 20 y 30 casas" en el municipio. Y el objetivo no es solo no perder población, sino también ganarla: "Ahora vamos a sacar a subasta pública seis terrenos para construcción de nueva vivienda, y lo hacemos pensando que van a venir seis familias".

 

¿Qué ofrecen? "Tranquilidad, es un núcleo pequeño que ofrece silencio, poder caminar, tener la naturaleza. Una vida relajada, pero sin estar lejos del núcleo ya que en 15 minutos llegas a Rioseco y Tordesillas, y en media hora a Valladolid" sugiere la alcaldesa.

 

No obstante, hay mucho por mejorar. "A nivel de infraestructuras la situación es precaria" lamenta Hernández, justo al lado de un edificio de nueva construcción que ahora alberga el bar, de gestión colectiva por parte de todos los vecinos. Un edificio clave porque tiene baños, algo que antes, para una persona que llegaba desde fuera, no se tenía. "La secretaria que trabaja en el Ayuntamiento tenía que ir a los del consultorio médico" recuerda la alcaldesa, quien ahora celebra poder tener cubierta esa "carencia fundamental".

 

La lucha por salvar el medio rural se libra día a día; en Valladolid y en otras cuantas provincias parece que la vida urbana lleva ventaja. Por ello el ejemplo de San Pelayo, en su intento por fijar población, puede ser un buen espejo en el que otros municipios quieran reflejarse. Un pueblo pequeño, sí, pero que pelea (como da muestra con el festival que ha organizado, o con actividades que durante el verano realizan cada semana) para mejorar su calidad de vida, por ver satisfechas sus necesidades básicas, por tener una sala donde poder hacer deporte separada de la habitación que hace de biblioteca. En definitiva, para hacer que la camada de 'cuatro gatos' siga en aumento.

 

VISTA DE SAN PELAYO

 

 

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