Sacar adelante el TFG en la Universidad de Valladolid en mitad de la pandemia
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Sacar adelante el TFG en la Universidad de Valladolid en mitad de la pandemia

Cinco universitarias cuentan su experiencia de fin de carrera ante el Covid-19, Mercedes Miguel, tutora y tribunal de TFG en la Universidad de Valladolid, aporta también su punto de vista

El Trabajo de Fin de Grado es para los estudiantes universitarios el último paso en sus carreras, ese empujón final que cierra una importante etapa en la que han adquirido los conocimientos necesarios para ejercer la profesión a la que se quieren dedicar el día de mañana. Este proyecto es la prueba de que esos conocimientos han sido afianzados y demuestra el esfuerzo y dedicación que cada uno ha puesto dentro de su vida académica. Este año la realización de dicho trabajo se ha visto truncada por la irrupción del COVID-19 en nuestras vidas.

 

Con la imposición del Estado de Alarma las tareas universitarias pasaron a realizarse de manera online en su totalidad, algo que, como han contado las estudiantes de la Universidad de Valladolid, ha tenido sus pros y sus contras en lo que respecta al TFG. Aunque el permanecer tanto tiempo en casa les ha permitido centrarse más en su trabajo y dedicarle más tiempo, el acceso a la información necesaria y otros aspectos relevantes para su desarrollo se han visto obstaculizados. Sin embargo, la dificultad más grande la han encontrado tanto tutores como alumnos en la imposibilidad de tener ese contacto cara a cara, deshumanizado ante la necesidad de comunicarse por vía telemática.

 

“La verdad es que al estar en cuarentena he tenido mucho más tiempo para organizarme, pero al no poder acudir a tutorías presenciales, hemos tenido que comunicarnos con el tutor por correo y eso ha sido un problema”. María Aranda ha finalizado el Grado de Educación Primaria en la Universidad de Valladolid a pesar de las dificultades. “Al principio nos resolvían las dudas, pero a partir de mayo la cosa cambió, tuvimos dos videoconferencias pero no fueron suficiente”. En varias ocasiones el diálogo con los tutores ha sido complicado debido a la situación, algo que ha perjudicado a los estudiantes en su camino hacia la cima del ciclo universitario.

 

Esta falta de comunicación también la ha notado Carolina Hernando, a quien la pandemia no ha pillado solo con el TFG. La estudiante de Comercio se encontraba además realizando sus prácticas curriculares cuando se decretó el Estado de Alarma. “Las respuestas que nos han dado a los que estábamos en prácticas han sido demasiado escuetas y nos las dieron tarde”. Los alumnos de Comercio tenían “muchas dudas” sobre si el TFG podría presentarse antes de haber realizado el 50% de las prácticas, las cuales habían sido paralizadas debido a la pandemia. Carolinaesperaba presentar su TFG en julio y al final tiene que hacerlo en septiembrepor estos motivos.

 

Sin embargo, ha habido casos en los que la comunicación no ha sido el foco del problema. “Gracias a la cuarentena he podido llevar a cabo mi TFG de una manera más ordenada y sostenida en el tiempo, ya que no he tenido tantas distracciones como las que hubiese podido tener estando en Valladolid”.  Así describe Ángela Martos su experiencia con el proyecto final de Derecho, su grado universitario. Ella también ha “echado de menos” las tutorías presenciales, pero sobre todo el “no  haber podido acceder a los recursos bibliográficos de la Universidad”, entre otras cosas. Pero su tutor “ha estado muy atento” y se ha encargado de enviarle “la documentación que necesitaba”.

 

Aída Illerías acaba de finalizar la carrera de Óptica y Optometría en la UVa, como el resto de las estudiantes, ha tenido que concluir y presentar su TFG desde casa. Al contrario que las demás protagonistas, Aída tenía algo de ventaja cuando llegó el confinamiento, pues empezó muy pronto el proyecto y lo dejó prácticamente hecho en el primer cuatrimestre. Sin embargo, el virus tampoco le ha dado tregua, ya que no ha podido completarlo según lo previsto. “Tuve bastante suerte porque la base de datos ya la tenía, solo he tenido que retocarlo. Como aspecto negativo, al haberlo hecho solo durante la primera parte del curso, la muestra del análisis es más pequeña de lo que habíamos esperado”. Ella y su compañera de proyecto tenían pensado haber visto a más pacientes para su estudio, cosa que no fue posible.

 

La falta de presencialidad ha sido por lo tanto un bache en el camino de algunos alumnos que precisaban de análisis o entrevistas cara a cara para el desarrollo de sus trabajos. Como les ha ocurrido a varios estudiantes de Periodismo.

 

“Al contrario que algunos de mis compañeros, yo no he tenido mucho problema ya que no he necesitado hacer viajes o entrevistas presenciales para mi TFG”. Mar García contaba que ha tenido suerte en ese aspecto, pero también ha señalado los impedimentos que ha dejado el COVID-19 en su Trabajo de Fin de Grado, sobre todo a la hora de defenderlo ante la Comisión Evaluadora: normalmente en Periodismo hay que hacer una exposición presencial ante tu Tribunal, que puede hacerte preguntas; este año, en mi curso nos han pedido un power point y nos han aconsejado incluir video o audio defendiendo la investigación”.

 

La manera de presentar el proyecto ha variado según el grado cursado. La defensa del Trabajo de Fin de Grado de Óptica y Optometría, según ha explicado Aída, ha sido mediante videoconferencia ante un tribunal compuesto por tres personas. “Tuve que hacer una presentación power point de 10 minutos explicando lo más relevante dentro de ese tiempo, lo presenté y me hicieron unas preguntas”. María Aranda en cambio ha tenido que realizar un video a modo de presentación para el que ha utilizado un programa informático específico para ello, según las instrucciones que le llegaron de su facultad para el Grado de Educación Primaria.

 

Al igual que les ha ocurrido a los estudiantes, los profesores encargados tanto de tutorizar como de evaluar los proyectos de fin de grado, han tenido que adaptarse a los cambios imprevistos. Para Mercedes Miguel, tutora y tribunal en el Grado de Periodismo, lo más difícil ha sido la corrección, ya que “no es lo mismo explicar al alumno lo que quieres decir en persona que por escrito”.

 

Mercedes ha echado de menos sobre todo el contacto humano con sus alumnos. “El contacto es muy importante, el ver a una persona directamente, notar sus miedos, etc, todo eso me parece fundamental”. A pesar de ser consciente de que la enseñanza online “está muy bien para algunas cosas puntuales”, opina que “nunca podrá sustituir a la enseñanza presencial”.

 

Para Mercedes es esencialrecibir el feedback del alumno y que éste lo reciba del profesor, se ven mucho los miedos, las dudas, etc., y se entiende mucho mejor”. Algo que ha faltado, han coincidido todas las protagonistas de estas líneas, en muchas ocasiones durante estos meses. A pesar de las dificultades, las estudiantes se han esforzado por cruzar la meta de sus carreras universitarias  y pasar a un nuevo panorama que no se aleja de la incertidumbre. Como ha lamentado Mar García, “da bastante pena terminar así”, pues ha sido un tramo duro “tanto a nivel académico como psicológico” el cerrar una etapa tan importante de una manera tan atípica, en la que ni siquiera han podido compartir los logros conseguidos con sus compañeros como viene a ser costumbre en las graduaciones, que no se han podido celebrar.