¿Sabes qué regiones han declarado unilateralmente su independencia?

Además de la necesidad de disponer de territorio, población y soberanía, para que una región se constituya en un Estado independiente debe ser reconocida por otros países y organizaciones internacionales, algo que no han logrado todas.

La noción de declaración unilateral de independencia se introdujo formalmente en el derecho internacional cuando Rodesia —actual Zimbabue— se declaró independiente del Reino Unido en 1965 sin acuerdo con este otro Estado. Ni la corona británica ni la ONU reconocieron la independencia de la región, entre otros motivos, por falta de garantías democráticas, hasta el ascenso al poder de Mugabe en 1980.

 

Somalilandia se declaró independiente de Somalia en 1991, después de una guerra civil. Esta región del cuerno de África posee moneda y constitución propias, así como un gobierno elegido democráticamente según observadores internacionales, si bien no es reconocida como Estado soberano por ningún país.

 

Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Georgia se convirtió en un Estado independiente y Abjasia, una república autónoma dentro de Georgia, fue integrada en este nuevo país. Sin embargo, los roces étnicos entre el Gobierno de Georgia y el pueblo abjasio llevaron a que, en 1992, este último declarara unilateralmente su independencia. Después de una guerra civil, Abjasia ha permanecido como un estado independiente sin reconocimiento pero con el apoyo de la Federación Rusa.

 

En 2008, el Parlamento de Kosovo proclamó la independencia con respecto a Serbia de forma unilateral. "Sabemos que Kosovo es un caso especial y que no sienta ningun precedente, ya que sufrió años de conflicto y violencia", declaró entonces el primer ministro albano-kosovar. Actualmente, la comunidad internacional continúa dividida sobre el reconocimiento internacional de Kosovo: 111 países, entre los que no está España, reconocen oficialmente su independencia.

 

¿QUÉ OCURRE CON LOS TRATADOS INTERNACIONALES?

 

La Convención de Viena sobre el Derecho de los Estados establece que, ante una declaración unilateral de independencia, se debe garantizar el principio de continuidad de los tratados internacionales, es decir, que el país del que una región busca separarse seguiría suscrito a los tratados internacionales firmados, incluyendo la pertenencia a instituciones como la ONU o la Unión Europea.

 

En el supuesto de una declaración unilateral de independencia que contraviniera el derecho Internacional, la región que declara unilateralmente su independencia no podría ser ni Estado miembro de pleno derecho ni tampoco Estado observador de Naciones Unidas.

 

Por su parte, la Comisión Europea afirmó en 2013 que si un territorio de la Unión Europea se independizara de un Estado miembro, dejaría también de formar parte de la Unión Europea: "Un Estado independiente será, por efecto de su independencia, un estado tercero respecto a la Unión Europea y los tratados no serán aplicables en su territorio desde el día de su independencia", aseguró la portavoz Pia Ahrenkilde.

 

En relación a la deuda con otros países o entidades internacionales, rige en primer lugar el acuerdo entre la región que se independiza y el Estado al que pertenecía. A falta de acuerdo entre las partes, el derecho Internacional prevé la transmisión de la deuda en una proporción equitativa, de manera que el nuevo Estado también debería contribuir al abono de las mismas.