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Rugidos de motores, escapes cortando y bocinas: así suenan las banderas de Pingüinos 2019

Más de 20.000 motoristas recorrieron las calles de Valladolid desde la Antigua Hípica hasta la Acera de Recoletos luciendo las insignias de sus puntos de origen.

"¡Qué calor!". Ese era el comentario de muchos de los Pingüinos que en la mañana de este sábado han recorrido Valladolid desde la Antigua Hípica hasta la Acera de Recoletos en el que es uno de los momentos grandes de la concentración invernal: el desfile de banderas.

 

Y es que a pesar de que Valladolid arrancaba la jornada con -2ºC, a medio día, cuando las motos partían de la campa, la temperatura superaba los 10º, y el sol imperaba sobre un cielo despejado. Un tiempo perfecto para que los más de 20.000 moteros que han participado en esta procesión en la que impera el ruido. Motores rugiendo. Escapes petardeando a gas libre. Bocinas que atronan y retumban contra los edificios. Ruido. La música que resuena en los altavoces instalados por Turismoto para animar la fiesta. Los niños que se asombran con los diseños más excéntricos. Saludos de Pingüinos que llevaban, como si de una 'estivación' se tratase, un año sin verse.

 

En torno a las 12:30 horas, con la ministra de Industria y Turismo Reyes Maroto a la cabeza, el desfile de las banderas llegaba a una Plaza de Colón que ya estaba colonizada por cientos de vallisoletanos que se habían acercado para contemplar el devenir de los acontecimientos. Se podían observar, casi a partes iguales, banderas de España compartiendo espacio con el Pingüino negro y blanco sobre fondo amarillo, emblema de la concentración invernal.

 

Entre medias, encontrábamos banderas de otros motoclubes, y de todos los puntos cardinales de España. La cruz amarilla asturiana se mezclaba con el verde y blanco de los andaluces. Dos colores a los que se sumaba el negro para formar la bandera extremeña, y los de la bandera española aumentaban sus franjas para formar la de Aragón. Ultramar, se podía encontrar la bandera de Ceuta, y dejando a un lado la rivalidad por quién tiene el mejor vino, hermanados por las dos ruedas, algún que otro riojano que se ha acercado hasta Valladolid.

 

Mientras las motos continuaban desfilando por la acera de Recoletos, en el paseo central del Campo Grande otro grupo de gente se arrejuntaba para disfrutar de una exhibición de Stunt, acrobacias sobre dos ruedas, o tres, o cuatro, que quitaban el hipo a quienes la contemplaban.

 

Color, algarabía y ruido, sobre todo mucho ruido, en uno de los momentos en que Pingüinos más brilla en Valladolid, y que más se fusiona con la ciudad que lo acoge. Banderas al viento para demostrar que los Pingüinos, a pesar del calor, están más vivos que nunca.

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