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Ronaldo: año I de revolución

Ronaldo, en la oficina del Real Valladolid en Madrid. SERGIO SANZ

El primer aniversario desde la llegada del astro brasileño saca una nota positiva en su primera experiencia como máximo mandatario de un club. 

Un 3 de septiembre  de 2018 aterrizó en Valladolid un hombre que, desde ese día, haría que la ciudad entera se ilusionase tras muchos años con su equipo de fútbol. Se cumple un año de la llegada de Ronaldo Nazario y desde aquel momento, son varias las cosas que han cambiado en el club vallisoletano.

 

El Real Valladolid desde entonces ha sufrido un importante lavado de cara. La primera gran medida que tomó el astro brasileño junto con su equipo fue la renovación de Sergio González a las pocas semanas de llegar. El gran héroe del ascenso siempre ha tenido la confianza de Ronaldo, que, a día de hoy, vuelve a tener como prioridad aumentar el contrato del entrenador.

 

Otra de las grandes demandas de la afición era la reforma del estadio, que debido a su antigüedad comenzaba a quedarse obsoleto ante las necesidades de la gente. Ni un año ha tardado el brasileño en comenzar dicho proceso de renovación, el cual ha empezado por la retirada del foso, siendo esta la primera piedra de una cadena de reformas que se esperan hacer en el estadio.

 

Figuras como las de David Espinar, director del Gabinete de Presidencia, que llegó de la mano de Ronaldo, han calado muy hondo en la afición. La gente ha visto en Espinar una persona en la que poder contar al club sus exigencias o demandas, y además, sentirse escuchado. Un ejemplo fue la campaña de abonados, que tras los polémicos precios se decidió recular y volver a los de la temporada anterior.

 

La figura de O'Fenómeno como máximo representante de la entidad no son solo renovaciones, fichajes o reformas, el crecimiento publicitario también es una de las apuestas importantes por las que se ha decantado el dirigente. Adidas se convirtió este mismo verano en el proveedor oficial del club para la ropa de juego, paseo y entrenamiento.

 

Todo ello ha llevado a una respuesta masiva de la afición, que ya por segundo año consecutivo ha batido récord de abonados superando los 20.000.

 

Pero a pesar de todo, no siempre se han acertado con todas las decisiones. Durante el mercado invernal de la temporada 2018-2019 Stiven Plaza fue la gran apuesta de Ronaldo. Un jugador que tardó en adaptarse, y ya en su segundo partido ante el Espanyol sufrió la primera y no única lesión tras su llegada.

 

Finalmente, esta misma temporada tras no querer Ronaldo que saliese cedido del club, se decidió que formase parte del Real Valladolid Promesas, cuyo nombre también recuperó, para coger minutos y ritmos de competición. Una andadura por la Segunda B que comenzó con buen pie ante el CD Izarra con un gol en su debut, pero ni tan si quiera ha sido capaz de llegar al segundo encuentro, ya que volvió a lesionar para 2 o 3 semanas.

 

Otro punto negativo en la ‘era’ Ronaldo es la Ciudad Deportiva. Desde que se presentase el proyecto en febrero de 2019, entre pocas y ningunas han sido las noticias que se han vuelto a saber. Más allá de las declaraciones de Espinar, en las que asegura que están a la espera de negociar con el Ayuntamiento, nunca más se ha sabido nada.

 

En tónica general, ha sido un año positivo para el mandatario brasileño, que tras conseguir la permanencia espera que el club siga creciendo con el objetivo de alejarse del rumbo sin destino en el que estaba inmerso el Real Valladolid antes de su llegada.

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