Roma

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

La vida me exigió hacer esta película –ha dicho Alfonso Cuaron, director de Roma-. Fue un salvavidas que me aventaron a mitad de la tormenta en medio de un océano inacabable. Roma reconstruye los recuerdos de infancia, los que jamás se olvidan. En esos recuerdos viven siempre tus padres y siempre son jóvenes, tus hermanos y hermanas, tus abuelos, las vecinas…  el mundo.

 

Cuaron no vive en México, aunque nació allí. Pero volvió durante el tiempo suficiente para volver a sentir, volver a recordar, para ser consciente de que por muchas vueltas que se dé por el mundo, el lugar de nacimiento, el lugar que pone en el  DNI es por algo. AC se ha subido a un camión  y ha recorrido el país proyectando su película, proyectando su vida, nuestra vida, asombrando a los espectadores por su fotografía marca de la casa.

 

Me acordé mucho mientras la veía de Sed de mal de Orson Welles. Por muchas razones, pero sobre todo por ese color de fotografía en blanco y negro que tantos recuerdos familiares me trae a la memoria. Esta película tiene todo, pero la fotografía a cargo también de Cuaron se lleva la palma y el Oscar.

 

Siempre habrá cineastas que entendamos que las limitaciones son parte del proceso ha dejado dicho Cuaron. Este director no es de los que se van quejando, claro con tanto talento para qué va a perder el tiempo y dar que  de decir inútilmente. Esta película se ocupa de las pequeñas cosas, de su matiz, de lo cotidiano, del encanto de lo cotidiano. Hace preguntas y no da respuestas.

 

Alfonso Cuaron no renuncia a la utopía. La utopía de hacer cine, cine del bueno que puedes ver muchas veces. Decía Borau que había que ver las películas por lo menos dos veces. La primera para ver la película y la segunda para ver cómo se hace.  Esta te brinda esa posibilidad. Cuaron prefiere las historias sencillas pero universales que huyen fundamentalmente de la retórica pero lleva implícita la carga crítica que contiene siempre la ironía.

 

Yalitza Aparicio Martínez hace algo dificilísimo, ha de expresar con el silencio, con la mirada, con esas idas y venidas la verdad de una mujer hechas trizas pero que es capaz de sacar fuerzas de flaqueza y tirar para adelante.  Atrapa al espectador por su verdad y le conmueve. Eso solo lo hacen las grandes actrices en las que a partir de ahora la incluyo.

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