Roberto Enríquez presume de Valladolid y de sus fiestas en un pregón reivindicativo y alejado de "nacionalismos"

El actor vallisoletano Roberto Enríquez ofrece un pregón de fiestas "desde el corazón", lleno de recuerdos y en el que no faltaron las críticas al Gobierno por la "escasa" acogida de refugiados.

El actor vallisoletano Roberto Enríquez ha dado este viernes el pistoletazo de salida a las Fiestas de Valladolid. Diez días por delante de diversión, desenfreno y actividades para todos los gustos. El pregonero ha presumido de Valladolid en un pregón pero alejado de todo tipo “de nacionalismos”. “Qué voy a decir yo, que soy alérgico a cualquier tipo de nacionalismo y los pregones en muchas ocasiones, son un ejercicio de exaltación del terruño”, ha asegurado desde el balcón consistorial el actor ante una abarrotada Plaza Mayor.

 

“Desde que supe que iba a ser el pregonero, sentí un inmenso honor y también un cangrejo de responsabilidad. Bueno, pues aquí estamos esta noche los tres. El honor, el cangrejo y yo”. Enríquez ha recordado que los vallisoletanos y los castellanos aman su tierra “de corazón pero sin estridencias, con discreción, sin hacer comparaciones que subrayen la diferencia”.

 

El actor, que aunque nacido en León se siente vallisoletano, quiso que en su intervención hablase “el corazón”. No faltaron los recuerdos de su niñez y de su adolescencia. “De niño corrí por las calles de Pajarillos. De adolescente viví todas las semanas la aventura de cruzar la vía e ir al centro. Esa frase tan de Barrio, vamos al centro”.

 

“Los barrios de la periferia, como el mío de Pajarillos, eran fábricas de sueños. Había en ellos una energía vital, increíblemente poderosa. Gentes de los pueblos de Valladolid y de pueblos de otras provincias que venían a una ciudad emergente”, dijo Enríquez, quien agradeció a Valladolid “ser una ciudad de acogida”.

 

En este sentido, tampoco faltó la reivindicación y la crítica contra en contrade la actitud de nuestro Gobierno, al incumplir sistemáticamente los raquíticos compromisos que había adquirido ante la comunidad internacional de acoger a refugiados sirios”.

 

DIVERTIRSE "SIN MIEDO Y DESDE EL RESPETO"

 

El pregonero 2017 hizo un listado de las “cosas que echa de menos en Valladolid”. “Echo de menos decir mano, comer un buen lechazo, pasar por El Pasaje Gutiérrez, recorrer la zona de la Antigua y parar en todas las estaciones, echo de menos la Seminici, los teatros, la Escuela donde estudié, el Río Esgueva y mis vecinos de Pajarillos… ¡menudos pájaros!”, para seguir recordando cómo eran esas fiestas “que siempre cerraba Candeal”. Por cierto, Enríquez se queda con las de la Virgen de San Lorenzo, “mucho más tropicales” que las frías de San Mateo.

 

Con un público entregado, Roberto Enríquez dio las gracias “por hacerme sentir orgulloso de ser vallisoletano”, antes de concluir diciendo que “os llevo en el corazón” y deseando unas felices fiestas. Era el pistoletazo de salida a muchas horas de fiesta y diversión. Minutos antes, el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, había invitado a los vallisoletanos a "la diversión desde el respeto". El regidor dijo que este año, además, les pedía "que salgáis a divertiros sin miedo, porque nadie deb cohartar nuestra libertad".