Ricardo Blázquez celebra el 50 aniversario de su ordenación con la publicación del libro 'Memoria y gratitud'

Lo presentará el próximo martes, 7 de febrero, a las 20:00 horas en la Sala Borja de Valladolid.

El cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez Pérez, presentará el próximo martes, 7 de febrero, a las 20:00 horas en la Sala Borja, su libro 'Memoria y gratitud', publicado con el sello Sal Terrae del Grupo de Comunicación Loyola, cuando se acerca el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal, celebrada el 18 de febrero de 1967 en Ávila, la ciudad que le vio nacer.

 

En él recoge escritos teológicos, espirituales y pastorales que han sostenido e inspirado su ministerio como obispo durante todos estos años. No son un recuerdo biográfico, sino que hace memoria de acontecimientos de la historia contemporánea de la iglesia con alusiones a su propia biografía, especialmente desde el acontecimiento que le marcó para el futuro: su ordenación.

 

"He recordado mi historia y los acontecimientos en que se inscribe dando gracias a Dios, y en esta rememoración aparecen también personas de las que soy y me reconozco deudor", confiesa el mitrado.

 

El contenido del libro se estructura en tres partes conectadas entre sí por la intencionalidad pastoral de su autor. Se suma su generosa aportación personal nacida de la propia experiencia al frente de las diócesis de Palencia, Bilbao y Valladolid, según informan fuentes de la Archidiócesis vallisoletana.

 

A la vez, en la obra se traslucen sus profundas vocaciones: la docente, ejercida en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas, y su misión de servicio eclesial.

 

Su capacidad de profundización y sus cualidades docentes generan una gran diversidad temática de reflexiones que interpelan a toda la sociedad. Y en todo el libro, memoria y gratitud impregnan cada capítulo como muestra de una historia rica y agradecida al servicio de la iglesia.

 

POR CINCO PAPADOS

 

Son 50 años que transcurren durante los papados de Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Un tiempo que arranca con el Concilio Vaticano II y va recorriendo los hitos que jalonan estos papados sin detenerse en ellos cronológicamente sino por el interés y la repercusión eclesial que suscitaron y que él mismo fue testigo: proclamaciones, encíclicas, escritos, sínodos...

 

Y del mismo modo habla de la representación cultural de la religiosidad popular que de la secularización en la sociedad actual. Es por ello que reflexiona sobre la Procesión General del Viernes Santo en Valladolid y la califica de "maravillosa, de honda elocuencia, de belleza y asombro. ¡Qué imágenes, qué ritmo, qué música, qué espacio humano y cívico! ¡Qué meditación larga, paciente y profunda!".

 

Y después profundiza en la desertización espiritual actual: "Una cosa es tomar el nombre de Dios en vano, o instrumentalizarlo, y otra muy distinta es pretender excluirlo del vocabulario. Llamó la atención cómo la proclamación como rey de Felipe VI en las Cortes Españolas transcurrió desde el punto de vista de los valores religiosos (no así de los valores culturales, artísticos, deportivos, etc.) en una perfecta asepsia, como en encefalograma plano".