Cyl dots mini

Reencuentros, lloros y seguridad COVID; así ha sido la vuelta de las guarderías municipales

La vuelta ha estado marcada por las diferentes medidas de toma de temperatura, limpieza de pies y manos y la distancia social

El reloj marcaba puntualmente las nueve de la mañana y uno de los grandes temores de los encargados de las guarderías municipales parecía no llevarse a cabo. Las puertas estaban prácticamente despejadas, al menos sin aglomeraciones, gracias a la responsabilidad de los padres que cumplían estrictamente con los protocolos sanitarios marcados para este jueves, 3 de septiembre, en el que las puertas de estas escuelas infantiles volvían a abrirse.

 

“Es un protocolo muy estricto y llevábamos días preparándolo”, apunta María del Arco, directora de Campanilla, en el barrio de Villa del Prado. “Al niño le reciben a la puerta dos educadoras y la primera de ella le lleva a un felpuda para desinfectar la suela de los zapatos y le lava las manos. Luego la otra persona lleva al niño al aula”. Por supuesto, el haber acondicionado dos entradas y la toma de temperatura –siempre menos de 35.5- es fundamental.

 

Y a las puertas, poco a poco y de manera gradual –a los padres se les había establecido una hora de llegada de manera previa para escalonar la entrada-, se fueron viendo a más progenitores cargados de carritos, pañales y elementos varios. Nunca juguetes, eso sí, porque en todas y cada una de estas diez escuelas municipales que este jueves reabrían otra de las condiciones era no poder traer elementos externos innecesarios de casa.

 

DECLARACIÓN DE RESPONSABILIDAD

La situación era muy distinta apenas media hora después en la guardería Mafalda y Guille, en Parquesol. “Los padres tenían muchas ganas de empezar, pero claro, al principio había muchas preguntas a las que hemos tenido que ir dando respuesta. Pero han quedado todos muy tranquilos, desde luego”, asegura Marta Alonso, la responsable del espacio.

 

Y desde luego que los padres estaban dispuestos a comprometerse. De hecho, podía verse cómo a la entrada, en el momento de dejar a los pequeños, también había que hacer entrega de la declaración de responsabilidad para no traer al niño una vez pueda haber ofrecido síntomas en casa. Toda precaución es poca.

 

Y luego estaba el trabajo dentro, claro. Aulas burbuja, con niños solo en contacto entre sus compañeros y no entre las de los demás, y desinfección de los útiles que habían traído los padres de casa para sus niños. Véase pañales y otros elementos imprescindibles. Es el arranque, otro paso más en el intento de vuelta a la normalidad, que como los niños poco a poco irá dando pasos.

Una educadora toma la temperatura a una niña a la puerta de la guardería Campanilla. JUAN POSTIGO

Noticias relacionadas