Recuerdos del futuro

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna Valladolid.

Acaba de tocar en la Sala Sinfónica Jesús López Cobos (CCMD) un gran pianista canario  que se llama Iván Martín.  El Steinway que toca sueña a Mozart y suena corporizado, encarnando toda la paleta cromática mozartiana. Tiene IM una mano izquierda que posee todas las melodías de  Mozart: silencio, bondad, claridad, calidez… ¡Todo!

 

El Concierto para piano y orquesta n. º 13 de Mozart que ejecutó Iván Martín tuvo una lectura sosegada, colorista y misteriosa. La OSCyL dirigida por el brillante director Reinhard Goebel se encargó de poner el peso y la hondura imprescindible para que el concierto cogiera la altura que se merecía.

 

Estábamos en presencia de un concierto inolvidable. IM sonaba a Mozart. Tocaba a cámara lenta, deleitándose en cada nota, manteniendo un tempo flexible hasta llegar al éxtasis con  el Rondeau (Allegro). El oyente se sintió un elegido, un privilegiado. En ese preciso momento, su mano derecha se dirigió al bolsillo de la chaqueta, y comprobó (nuevamente) que ya tenía en su poder el Abono para la próxima temporada; una recompensa que ya empezaba a disfrutar.

 

El mismo nivel se mantuvo durante el Concierto para piano y orquesta n. º15 de Mozart. IM seguía con la misma concentración que Kasparov en el mundial de ajedrez; su dominio del piano era apabullante, rayando lo incomprensible, sus dedos recorrían las 88 teclas del Steinway como quien recorre en sueños la casa de sus padres. Todo en ese momento cuadraba, porque todas las notas que se escuchaban tenían sentido; no se oía una mosca, todos embelesados viendo como el diálogo era exacto, esencial e irrepetible.

 

Hay que poner a Iván Martín en el siguiente escalón donde se encuentran  Perianes y Torres Pardo. Ahora mismo da gusto ir al Centro Cultural Miguel Delibes y verlo porque ya sabes de antemano que el éxito está asegurado.

 

Me entusiasmo como dirigió a la OSCyL  Reinhard Goebel.  Mantiene un tempo flexible y deja volar sus manos, su cuerpo, su mirada, sus gestos al servicio de la partitura. Su actitud activa y expresiva muestran todas las peculiaridades que tiene la paleta mozartiana con esa energía de esprínter del Giro de Italia.

 

La OSCyL demostró, una vez más  que está en el Rankin de las mejores orquestas sinfónicas de España. La concentración, preparación, la fuerza de voluntad y su fluir transforman a quien la escucha y por supuesto a quien la dirige. Es pura pulsión de la música y de la vida.