Recortes de la imaginación

La felicidad está en la repetición, ¡que se lo pregunten a Warhol a Lichtenstein o a Basquiat! Y también en la cuenta corriente, claro. Bajo la apariencia de lo abstracto se esconde la historia del siglo XX. Imágenes que mezclan anuncios, botes de sopa, comics, panfletos políticos. Recortes de la imaginación que retan al espectador a pronunciarse.

Todos los artistas de esta Exposición: Pop Art: The Fab 4 en la Sala de la Pasión son grandes seductores. Regalan a los ojos de los espectadores ironía y subversión a parte iguales. La mayoría luchan por no repetirse pero les resultó imposible.

 

Triunfar, no lo olvidemos, significa hacerse visible y convertirse en espectador de uno mismo. Estos artistas tienen obra repartida por todos los museos del mundo. Algunos críticos, entre ellos Harold Rosenberg calificó algunas de estas obras como “objetos del desasosiego” siguiendo la estela de Duchamp y preguntó: ¿esto es arte? Porque hay que decir que la obra expuesta escapa a las claras de cualquier atmósfera preestablecida y se aleja de todo prejuicio, de todo sentimiento que lleva envuelto el secretismo.

 

Aquí, en esta exposición no es necesario entender para disfrutar con deleite artístico. Lo fundamental – dejó escrito Antonio Saura- es pintar con ojos nuevos las mismas cosas. Proyectar ojos nuevos sobre las viejas verdades del mundo. Será eso. Claro que nunca se puede gustar a todo los espectadores.

 

Gustando a todos no destacas y al final no gustas a nadie. A mí me gustan los cuadros de Roy Lichtenstein, Jasper Johns y Keith Haring. En ellos veo tristeza, ira, motivación, superación en la adversidad, capacidad de aguante, de caer y levantarse, dolor. El color amarillo es el equivalente a todo eso. El color amarillo ahora identifica a un grupo tribal y dice que ese grupo encarna una nación. El color amarillo lo que hace actualmente es dividir a la gente en vez de unirla. El amarillo ahora incita a la violencia y al insulto. Ya ves, los colores dan para mucho.

 

Como decía Vicente Verdú, el color amarillo sería el equivalente a un precipicio terrenal cuyo vértigo lleva a los despeñamientos del cuerpo y el espíritu. Al contrario que el color verde que es capaz de pronunciarse en las más diferentes lenguas y resalta con asombrosa precisión el carácter del artista. Porque el color verde habla en todos los idiomas y es capaz de poner de acuerdo a todo el mundo. El Paraíso era verde.

 

POP. ART. THE FAB 4. Sala Municipal del Museo de la Pasión. Hasta el 6 de enero de 2019.

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