Rasoulof lleva a la Seminci un alegato contra la pena de muerte con ‘There Is No Evil’, Oso de Oro en Berlín
Tribuna mini Saltar publicidad
Banner va ciudad pro%cc%81xima 800x800 tribuna file
Cyl dots mini

Rasoulof lleva a la Seminci un alegato contra la pena de muerte con ‘There Is No Evil’, Oso de Oro en Berlín

Fotograma de la cinta.

El realizador iraní, homenajeado con la Espiga de Honor, un ciclo integral y una monografía hace dos ediciones, elabora un crudo mosaico de la sinrazón con cuatro historias independientes

C.C.P. / ICAL

Dos años después de recibir la Espiga de Honor, protagonizar un ciclo retrospectivo completo y de que viera la luz la primera monografía dedicada a su obra en español en el festival de Valladolid, el cine de Rasoulof regresó hoy a la Seminci por la puerta grande con ‘There Is No Evil’, un contundente alegato contra la pena de muerte en su país natal, que le valió el Oso de Oro en la última edición del Festival de Berlín. 

 

La película recoge cuatro historias independientes que configuran un poliédrico mosaico de denuncia de la represión que viven los jóvenes en Irán, obligados a perder 21 meses de su vida en el servicio militar obligatorio, ya que sin cumplimentar esa etapa jamás podrán conseguir logros como el permiso de conducir o un pasaporte que les permita buscar nuevos horizontes lejos de su país natal. 

 

La situación se agrava ya que ese periodo inicial de casi dos años puede prolongarse sine die si los jóvenes desobedecen una orden directa de sus superiores, que tienen incluso la potestad de exigirles que ejecuten alguna de las habituales penas de muerte que suelen dictar los tribunales. A esa cruda realidad se aferra Rasoulof para levantar su nueva película, donde recrea los destinos de dos hombres que decidieron acatar órdenes y de otros dos que se decantaron por no hacerlo.

 

“¿Cómo transforman a las personas las reglas de una autocracia, hasta convertirlas en meras máquinas del proceso? En los estados autoritarios el único propósito de las leyes es preservar el Estado, y no facilitar y regular las relaciones entre sus ciudadanos”, deduce Rasoulof en las notas del director de su film, donde explica cómo se quedó en shock cuando un día reconoció a uno de los policías que le interrogaron mientras este salía del banco, y fue incapaz de apreciar en él al monstruo diabólico que recordaba.

 

En su película, con un soberbio pulso narrativo, el cineasta plantea los incómodos dilemas morales que atenazan a sus cuatro protagonistas: Hesmat, un abnegado hombre de familia, que vive como ausente una vida ‘normal’ junto a su exigente esposa y su caprichosa hija; Pouya, que acaba de comenzar el servicio militar con el sueño de poder escapar del país cuando lo termine junto a su novia; Javad, que visita a su novia durante un permiso de tres días para pedir su mano el mismo día de su cumpleaños; y Bahram, que recibe la visita de su sobrina, residente en el extranjero, por primera vez desde que era apenas un bebé. 

 

Como hiciera en sus anteriores largometrajes, especialmente en el excelente ‘Un hombre íntegro’ que precedió a este ‘There Is No Evil’, Rasoulof enfrenta al espectador a situaciones extremas donde la responsabilidad y la moral dejan de ser elementos etéreos para cobrar un significado especial, que puede marcar el destino y el futuro de sus protagonistas. 

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: