Rafael Amargo llega este domingo con 'Dionisio. La Vid y mil Noches', en el Carrión de Valladolid

Se trata de un espectáculo de danza y texto en el que el bailaor encarna al dios de la fertilidad.

El bailaor Rafael Amargo pondrá en escena el próximo domingo en el Teatro Carrión de Valladolid el espectáculo 'Dionisio. La Vid y mil Noches'.

 

El dios de la fertilidad y el vino es un "ser mágico, complejo, manipulador, emocionante y uno de los más grandes de la mitología griega", ha señalado en un comunicado Amargo, que se siente próximo al personaje y ha querido dar su propia versión del mito.

 

El bailarín y coreógrafo une el flamenco con la danza clásica y contemporánea en este espectáculo que ha creado junto a Ramón Oller y del que es director y protagonista.

 

La dramaturgia es de Rafael Moraira, la música del compositor Jesús Durán y el vestuario de Pilar Dalba.

 

SINOPSIS

 

De todos los inmortales que integraban el convencional panteón helénico, es con mucho el que ha gozado de más larga vida; su presencia está ya atestiguada en los primeros documentos escritos en lengua griega (las tablillas micénicas de hace más de tres mil años) y perdura hasta nuestros días en la filosofía de Nietzsche (El nacimiento de la tragedia), la novela de Thomas Mann (Muerte en Venecia), la película de Visconti (Teoreme) o la novela de Vargas Llosa (Lituma en los Andes).

 

Dionisio nos concede a los humanos la felicidad suprema de la bacanal que nos conduce "a poner las almas en común". Dionisio, chorrea sobre la tierra vino y abre a los humanos su paraíso salvaje, la alteridad, lo que está prohibido.

 

Se da a todos (mujeres y hombres); es el dios a la vez transgresor, pero también la llama viva que busca la paz. Es un dios errante que navega sin rumbo, generador de danzas frenéticas, pero también es el perseguido, el sufriente y el moribundo, y todos los que le acompañan y son rozados por su amor deben compartir con él su ¿trágico? sino.

 

Dionisio ha celebrado su último renacimiento, generando utopías que oscilan entre la sabiduría trágica y el nihilismo narcótico, pero siempre renace con eros en forma de luz.